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Rafael Morón, Presidente de AMIVI: "El objetivo es que nuestra labor no sea necesaria"

Entrevista
Local
Vicente del Bosque ha colaborado con AMIVI
AMIVI cumple una función social de ayuda a las personas con discapacidad intelectual y a sus familias, por ello, Rafael Morón espera que su labor "sea cubierta por las instituciones o, directamente, sea innecesaria"

El rechazo a las personas con discapacidad ha estado presente a lo largo de la historia; desde los infanticidios en las sociedades antiguas, a la vergüenza familiar que suponía tener hijos con dicapacidad intelectual en las sociedades contemporáneas. Hubo que esperar a que, en los años 90, gracias al tejido asociativo y al movimiento barrial, se empezase el largo camino de la aceptación y normalización de las personas con discapacidad intelectual. Fue entonces cuando nació AMIVI, la Asociación de Minusválidos de Vicálvaro, que recientemente ha cambiado su nombre por Asociación de Personas con Discapacidad Intelectual de Vicálvaro. Desde el año 1995, hasta la actualidad; trabaja la aceptación social de los jóvenes con discapacidad y apoya a sus familias. En un pequeño local de este barrio madrileño preparan actividades de ocio e imparten formación para los miembros asociados. Rafael Morón, presidente de la asociación, explica cómo fueron los inicios: "En aquellos años (1995), las infraestructuras y la organización del mundo de la discapacidad no eran como ahora. No había nada de educación especial, ni trabajo protegido. Todo surge por una necesidad". Paloma, la terapeuta ocupacional encargada de coordinar las actividades de AMIVI, aclara: “Antes, la educación era obligatoria para todas las personas, independientemente de sus capacidades. Una vez terminado el periodo educativo, se demostró que los chicos discapacitados tenían unas necesidades diferentes a las personas de su misma edad. Primero se crearon centros ocupacionales, y ahora, las 53 familias con las que trabajamos tienen a sus hijos en centros de día o talleres de empleo”.

Las palabras de Rafael no esconden el enfado por la falta de apoyo institucional. “La financiación la conseguimos a través de donaciones y aportaciones de los asociados. Llevamos año y medio peleando un proyecto con la Junta Municipal para conseguir reformar un local, y no hay dinero. Es una necesidad, ya que somos 56 familias y el aforo de este espacio es de 33 personas". Rafael, no se calla cuando tiene que señalar culpables, "¿Sabéis qué ha pasado con la reforma bancaria? La desaparición de las cajas de ahorro, ha provocado que asociaciones como la nuestra se hayan quedado sin dinero. Antes, las cajas tenían la obligación por ley de destinar el 30-40% de su beneficio a obras sociales, ahora ese dinero no nos llega”. Paloma y Rafael ensalzan la figura del voluntario y coinciden en la importancia que tiene para el mantenimiento de AMIVI. Rafael, habla, con una mezcla de orgullo y nostalgia, de una de las etapas en la que la participación voluntaria era mucho mayor. “Durante un tiempo, participar en AMIVI era muy atractivo para los jóvenes. Sin embargo, hubo un momento en el que todos los voluntarios desaparecieron. Su labor es cíclica: a una edad se es voluntario y a otra, padre de familia con cuatro hijos. Esos años la actividad fue mínima. Después conseguimos remontar, pero es cierto que ahora nos sigue costando bastante”. Paloma coincide con Rafael en el problema, pero no en las causas: “No es por falta de ganas de participar. La Fundación de Síndrome de Down Madrid tiene lista de espera de voluntarios. El problema está en que nuestra acción se conoce únicamente en Vicálvaro o en personas que llegan a nosotros por internet. Cuando piensas en hacer un voluntariado, siempre se te ocurren entidades de las que has oído hablar anteriormente”.

Paloma ve lamentable el trato "denigrante" que reciben en los establecimientos hosteleros ya que "siempre nos apartan de los demás huéspedes, metiéndonos en comedores especiales e impidiendo la adaptación total en estos espacios".

La entrevista es interrumpida por una de las madres asociadas, Juana Vinuesa: “¿Sabéis lo que yo pienso? Que el Gobierno no se implica nada con nuestros hijos. Dicen que ahora tienen más recursos, pero cada vez que necesito hacer una gestión, me ponen la zancadilla. Además, para mentalizar a los chavales, hay que hacerlo primero con los adultos. Eso es lo más importante y lo más difícil”.

La asociación AMIVI nació con ganas de terminar su labor, pues uno de sus objetivos principales es la de ser innecesaria en la sociedad. “Lo ideal de nuestra labor es que sea prescindible, o bien porque las instituciones se encarguen o porque la sociedad ya no lo necesite”. Si bien, saben que es un objetivo difícil, Rafael y Paloma comparten una reflexión común: “Nos queda mucho por lo que pelear. Es un trabajo muy grato a la larga, pero que desespera en el corto plazo. Los éxitos aquí ni se ven ni apenas se celebran. Aún queda mucho camino”.

 

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