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Xiana Albor: "No tenemos que salvar el planeta, nos tenemos que salvar a nosotros mismos"

Entrevista
Crisis Mundial. Cambio climático
Imagen de archivo de Xiana Albor, ambientóloga y divulgadora científica
El ser humano tiene en la mano el poder de transformar el rumbo del cambio climático y el consumo responsable, es una de las más importantes acciones que las personas pueden llevar a cabo para frenarlo. Testimonios como el de la bióloga Xiana Albor, Licenciada en Ciencias Ambientales y doctoranda en Biodiversidad de Sistemas Acuáticos, nos hacen plantearnos qué pequeños gestos pueden ayudar a mejorar la salud del planeta.

El plástico es uno de los mayores causantes del cambio climático. Entre las sustancias tóxicas que libera al descomponerse, se encuentran el metano y el etileno, dos gases altamente nocivos que contribuyen al efecto invernadero afectando directamente a las temperaturas globales de la tierra y el mar. El ser humano ha normalizado la utilización de este material casi sin darse cuenta ya que cada año se fabrican alrededor de 100 millones de toneladas en el mundo. A la masiva creación de este elemento, se le une su dificultad para descomponerse, por ejemplo, una botella de plástico puede tardar centenares de años en hacerlo.

La mayoría de los residuos plásticos proceden de elementos de usar y tirar que se dispersan con facilidad, incluso reciclándolos en su contenedor correspondiente, pueden ser desplazados mediante el viento y la lluvia. Según la revista Muy Interesante, solamente en España, se abandonan hasta 30 millones de latas y botellas de plástico anualmente.

Otro de los grandes factores que hacen que este sea un problema mayor, es que el porcentaje de plástico que se recicla alrededor del mundo es muy pequeño.  La mayor parte de este material, además de ser incinerado, acaba yaciendo en el medio ambiente y sobre todo en el mar. En el océano se calcula que por cada 3 kg de pescado, hay  1kg de plástico, lo que hace que los animales marinos lleguen a consumirlos provocandoles la muerte o incluso que acabemos ingiriendo los humanos dicho plástico mediante la pesca.  Según la revista científica Enviromental Science, el ser humano ingiere entre 40.000 y 52.000 partículas de microplásticos al año mediante productos tan cotidianos como la sal marina, el azúcar o la miel.

La contaminación por el plástico ha aumentado tanto que actualmente se encuentran cinco grandes islas de basura en el mundo. La más grande está ubicada en medio del Océano Pacífico y ronda los 2 millones de kilómetros cuadrados.  En 2020, investigadores de EE.UU hallaron este material también el Ártico, que se encuentra en situación crítica.

Las consecuencias provocadas por el calentamiento global hasta ahora mencionadas son mínimas en comparación con las que están por llegar. Se estima que en el año 2050, la temperatura de la tierra habrá aumentado 4 grados provocando desertificación y sequías, apariciones de más fenómenos meteorológicos y mayor propagación de insectos portadores de enfermedades. Ya solo con el aumento entre 1.5º y 2.5º de temperatura, varias especies podrían verse en peligro de extinción.

El plástico no es el único culpable de dichas consecuencias aunque puede ser uno de los más fáciles de evitar o regular su consumo mediante pequeños gestos. La bióloga Xiana Albor, Licenciada en Ciencias Ambientales y doctoranda en Biodiversidad de Sistemas Acuáticos, nos ofrece su punto de vista en la siguiente entrevista donde afirma que la solución reside en la responsabilidad de cada ser humano. 

Xiana Albor: “Nos estamos dando cuenta poco a poco de que proteger el medio ambiente significa proteger nuestra especie”

 
 

1. ¿Hasta qué punto el plástico influye en el cambio climático? 

La vida en la tierra depende del ciclo del agua, del ciclo del carbono y de todo lo que llega al cielo. Nuestra actividad humana intensa está alterando estos ciclos, empezando por el impacto que el ciclo de vida de los plásticos provoca. Por ciclo de vida de los plásticos me refiero desde que "nace" un plástico hasta que "muere". Y durante cada fase de ese ciclo de vida se están emitiendo gases de efecto invernadero que afectan al calentamiento global. Por ejemplo, la extracción de los recursos fósiles generaron unos 10 millones de toneladas de CO2 sólo en Estados Unidos y sólo durante el año 2015. La refinería, manufactura y transformación de petróleo y gas en plástico, parte de la industria petroquímica, también genera gran cantidad de gases. Y finalmente, la gestión de los residuos plásticos significa nuevas emisiones a la atmósfera, ya sea por el incinerado o el propio reciclado. 

 

2. Los plásticos que llegan al océano ¿también afectan al cambio climático?

Sí. Alrededor de 8 millones de toneladas de plásticos entran a los océanos cada año. Los efectos más visibles son aquellos en la fauna marina, pero también provocan disrupciones a gran escala. Los océanos son grandes capturadores de carbono al tiempo que crean oxígeno. De hecho, se dice que los pulmones de la tierra están en los océanos.

La gran entrada de plásticos afecta a esta función, por ejemplo, el plancton funciona como un sumidero de carbono, pero cuando ingiere microplásticos puede ver reducida esta función. 

 

3. ¿Crees que deberíamos reciclar más?

Se calcula que de todo el plástico que hemos creado desde que lo descubrimos solo se ha reciclado el 9% ¡Es muy poco! Aquí entra en juego el ecodiseño de envases, que buscan usar menos material y facilitar su posterior reciclado y la mejora en la eficiencia de las plantas de reciclaje, y por supuesto, nuestro papel como sociedad ¡Se nos tiene que meter en la cabeza que hay que reciclar!

 

4. ¿Ves factible el hecho de dejar de fabricar plástico?

El mejor residuo es el que no se crea, por supuesto. Pero lo veo muy difícil, dado la población inmensa que somos y nuestro modo de vida. Mira a tu alrededor y fíjate en todo el plástico que te rodea, que pasa desapercibido y que por alguna razón no entra en los debates. El teclado del ordenador que estoy usando, el móvil, el reloj, el bolígrafo, las patas de la silla en la que me siento... y es plástico que no se puede reciclar. Y esto es un gran problema. 

 

5. ¿Qué es el Plasticeno?

La geología calendariza la historia de la Tierra en etapas diferentes según los eventos que se sucedían. Por ejemplo, en el Paleozoico se rompe Pangea y aparecen los peces, los dinosaurios dominan en el Jurásico del Mesozoico, hasta que llegamos a la época reciente en la que estamos que se ha venido a llamar Antropoceno, de antropogenia, humano, debido a que nuestro impacto como especie está modificando el planeta a un nivel muy alto. De ahí se acuñó el término Plasticeno para hacer referencia a la ingente cantidad de plástico que hemos generado.

 

6. ¿Hay vuelta atrás o solo podemos retrasar lo inevitable?

Bueno, ambas cosas están pasando. El impacto por haber consumido recursos naturales y producido contaminación como si no hubiera mañana lo estamos sufriendo en nuestras carnes. 

La alteración del clima es cuantificable e innegable. Eventos extremos de todo tipo colman las noticias. Grandes incendios forestales, inundaciones por lluvias nunca antes vistas, nevadas copiosas fuera de temporada, sequías persistentes. Y el nivel de residuos plásticos en nuestros ecosistemas es más que conocido. 

Al mismo tiempo, la mentalidad está cambiando para bien. Nos estamos dando cuenta, poco a poco, de que proteger el medio ambiente significa proteger nuestra especie. No tenemos que salvar el planeta, nos tenemos que salvar a nosotros mismos. 

 

7. ¿Son las grandes empresas más responsables que los consumidores?

Sí y no. Me parece que querer echar balones fuera es una manera de dormir tranquilos por la noche. La culpa del cambio climático es de las petroleras, no mía, aunque yo coma aguacates de Perú que llegan al súper en avión. La culpa de tanto plástico es de la empresa de refrescos, no mía, aunque yo compre mayormente por Amazon cuyos empaquetados plásticos ya darían la vuelta a la Tierra. 

 

Hoy en día los consumidores somos poderosos porque el consumo mueve el mundo. Cada euro que gastamos podemos gastarlo con juicio y decir a ti sí, a ti no. Cada pequeña acción ayuda. 

 

8. ¿Qué crees que puede hacerse desde el gobierno?

Desde el gobierno se tienen que tomar medidas para reducir la contaminación atmosférica y aquella por plásticos, pero con cabeza y tranquilidad, teniendo en cuenta a todos los sectores implicados. De nada sirve cerrar centrales y llenar todas las sierras de parques eólicos si no estamos reduciendo el consumo energético. Porque estamos vistiendo a un santo para desvestir a otro, pues los parques eólicos impactan también en la naturaleza y desestabilizan también los sistemas.

 

Puede sonar genial prohibir las bolsas de plástico de un solo uso y repartir bolsas reutilizables entre la población, pero no tiene tanto sentido si esas bolsas de un solo uso están hechas en la península y son reciclables, pero las reutilizables vienen del lejano oriente y su destino final será la incineración porque no se pueden reciclar.

 

De cualquier modo que este debate esté presente y que se hable de estas cosas es positivo, pero sin radicalismos ni extremismos, pues el medio ambiente tiene la palabra "medio" por algo.

 

9. ¿Qué podemos hacer nosotros, como individuos, de manera individual, para mejorar la situación actual?

A nivel individual podemos hacer muchas cosas. Por ejemplo, hacer un “Marie Kondo digital”. Borrar contenidos de la nube, desde correos electrónicos hasta cuentas en desuso. El uso de internet a nivel mundial es una fuente de gases invernadero muy potente y reducir su impacto es relativamente sencillo. Por otro lado el uso de plástico hay que tratar de disminuirlo, pero con sentido. 

 

Por ejemplo, hasta que no haya otra solución, el plástico en el empaquetado de alimentos frescos en supermercados puede ser imprescindible, pues alarga la vida útil de esos alimentos y por lo tanto reduce el desperdicio de los mismos. Esto no quiere decir que haya que plastificar un coco sin pelar. Así que como consumidores si vemos un coco sin pelar envuelto en plástico simplemente no lo compramos, e incluso podemos sugerir a la tienda que lo tenga que es un plástico completamente innecesario. Lo mismo que si vamos a una tienda con esas máquinas que envuelven tu paraguas en una funda plástica, es nuestra decisión no usarla. Al mismo tiempo, un agua embotellada nos puede salvar el día. Ahora bien, también tenemos que agradecerle al plástico que tengamos vacunas, pruebas pcr y test de insulina. ¿En resumen?, tender al minimalismo en todos los sentidos de nuestra vida, pero disfrutar sin culpabilizarse cuando no lo hacemos perfecto. 

 

 

 
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