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La cultura de Lavapiés ayer y hoy

Reportaje
Culturas
Entrada a la estación de metro de Lavapiés
Lavapiés se ha convertido en la zona más popular del barrio madrileño de Embajadores. La convergencia de más de 80 nacionalidades es una de las principales causas de ello. Además, por supuesto, del resurgimiento que ha sufrido en el último siglo.

De barrio judío a barrio multicultural
Lavapiés es un barrio madrileño de origen humilde. En sus inicios estuvo principalmente habitado por personas de origen judío, hasta que en 1492 fueron expulsados de la Península. Caracterizado por sus calles estrechas e irregulares, siempre fue un barrio marginal, obrero y pobre.
En el siglo XIX se convirtió en el lugar de acogida de cientos de inmigrantes que provenían de la propia Península. Es decir, de aquellos que emigraban del campo a la ciudad. En los 80 y 90, su población se componía de gente de avanzada edad y la dejadez caracterizaba sus calles y viviendas. Esta desidia convirtió a Lavapiés en el refugio perfecto para decenas de ocupas, yonkis y vagabundos. Los robos y escándalos estaban a la orden del día.
Sin embargo, el siglo XXI, podría considerarse su siglo de oro. Época en la que comenzó su resurgimiento con inmigrantes de todas partes que llegaban a España en busca de unas mejores condiciones de vida.

Un tercio de su población, de origen no español
Actualmente, en Lavapiés conviven personas de 88 nacionalidades. Es un barrio en el que se da un claro mestizaje de culturas, razas y procedencias. Según el último censo, de los 32.811 habitantes inscritos, 22.973 son españoles. Ecuatorianos, marroquíes, colombianos, chinos y bangladeshíes componen gran parte de su restante población. Los principales causantes de su resurgir, la inseguridad pasó a la historia. Lavapiés es ahora un barrio lleno de luz, abierto y plural.
Sin embargo, si la convivencia nunca fue fácil, mucho menos entre gente tan dispar y con culturas tan diversas. Los de siempre, se quejan de que ya no es lo que era, lo comparan con un pueblo que va creciendo y ya no todos se conocen. Los cambios por lo general no gustan. Asustan.
Manuel Osuna asegura que el barrio ha sufrido notables cambios, antes los vecinos acostumbraban a sentarse en la calle al atardecer y eso ya no les es posible. Los vecinos se quejan de que las rutinas de estos nuevos inquilinos nada tienen que ver con las suyas. Rutinas como sacar la basura o escuchar música se convierten en un dilema. Por otro lado, aseguran que la inseguridad no es un mito. Las armas, los sin-papeles y los robos a comercios y viviendas siguen presentes, según afirman las fuentes vecinales.Osuna es el presidente de la Asociación de Vecinos “La Corrala”.
 

 

El Plan de Mejora de la Seguridad y la Convivencia de Lavapiés
Las diferencias culturales han llevado a que se tomen una serie de medidas para solventar las situaciones que viven. Por un lado, aumentar la presencia policial; y, por otro, revitalizar el comercio y la planificación urbanística.El objetivo primordial es que Lavapiés no se convierta en un gueto y vuelva a ser uno de los barrios más visitados de Madrid y en el que la integración sea su seña principal.  Sólo el tiempo dirá si este plan da sus frutos y la convivencia en este barrio puede llegar a ser satisfactoria para todos los vecinos.

 

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