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Huella medioambiental por una pandemia global

Reportaje
Pandemia Internacional
Antes y después del coronavirus en las calles.
Marzo de 2020 fue una fecha que marcó y cambió nuestra sociedad conforme la conocíamos anteriormente. Sin embargo, hay un desconocimiento acerca de las causas medioambientales que se producen a partir de un confinamiento mundial. ¿Qué efectos, más allá de la población, pasamos por alto en primera instancia? ¿Qué consecuencias pueden repercutir en nuestro ecosistema?

Las Naciones Unidas lanzaron la Agenda 2030 para abordar un desarrollo sostenible con 17 objetivos para paliar la crisis Mundial del Cambio Climático. 

 

Los ODS, un marco de operatividad y transversalidad para que lo estados, comunidades autónomas, gobiernos locales y empresas se comprometan con los 17 objetivos que facilitarán el avance hacia una sociedad más justa, sostenible y participativa.

 

El COVID-19 trajo cambios positivos en temas ambientales (ODS13) que se verán cambiados en una disminución de la huella de carbono, principalmente por la disminución del transporte en las ciudades y de los procesos productivos y negativos con especial foco en lo que se refiere a deterioro de la salud e incremento en las desigualdades debido a la desaceleración de la economía mundial.

 

 

Desaceleración que trae grandes pérdidas de ingresos, donde los segmentos más vulnerables de la sociedad, los pobres (ODS1), se ven mayoritariamente afectados, con riesgos de disminuir aún más su calidad de vida. Es la pobreza la que muchas veces motiva el crecimiento urbano, sobrepoblación (ODS11), que trae consigo malas condiciones de saneamiento, lo que hace que se vean aún más expuestos a la enfermedad.

 

Por otro lado, los cierres de fronteras, las cuarentenas y las interrupciones en el comercio afectan a la producción y distribución de alimentos (ODS2). Asimismo, restringe el acceso de las personas a fuentes de alimentos suficientes, diversas y nutritivas, en especial a los países más afectados por el virus o los que ya sufrían inseguridad alimentaria. Cuarentenas que también traerán desempleo masivo.

 

A lo largo del tiempo se han considerado enfermedades infecciosas emergentes (EID) como el Ébola, SARS, MERS, que producen una alta mortalidad entre la población y a gran escala pueden producir impactos económicos de índole trágica. Se calculó una pérdida de 10.000 millones de dólares debido al ébola y al H1N1, en el caso del coronavirus se calcula que llegará a 150000 millones de dólares llegando a causar en seis semanas aproximadamente 1.000 muertes.

 

Con el COVID-19 y el cierre general, ha llevado a un estudio del control de sistemas humanos y naturales, inicialmente, se han considerado vías directas e indirectas ligadas a la actividad humana y a los efectos positivos y negativos que tiene en la conservación.

 

El confinamiento es una oportunidad única para identificar la presencia humana en sistemas naturales y la vida silvestre. Para ello, en primer lugar, se proponen efectos probables del impacto humano y se identifican procesos que estén afectando a esta relación, en segundo lugar, se describen diferentes técnicas a usar para la recopilación de información antes, durante y después del cierre.

 

La pandemia ha demostrado a gran escala que si hay cierta voluntad de cualquier índole y unidad de criterio se pueden lograr los cambios propuestos. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible ya no son un conjunto de metas a las que se aspira en un futuro lejano. Son lo mínimo que necesitamos para garantizar un mundo más seguro, justo y sostenible para todo el mundo.

 

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