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Españoles constructores por el mundo

Reportaje
España en el Mundo
Obras de la estación de AVE de Medina-La Meca. Fuente: Ineco
• Los ingenieros españoles gozan de prestigio en el exterior: seis firmas de nuestro país ocupan los primeros lugares en volumen de contratación y complejidad en sus obras • Polémicas como la del Canal de Panamá ponen en peligro la buena fama de la Marca España, que tanto esfuerzo ha costado lograr

La campaña de internacionalización de las empresas constructoras españolas no es algo nuevo, comenzó hace una década. Sin embargo, con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y la consiguiente reducción de inversión en infraestructuras, es ahora cuando verdaderamente se empiezan a notar sus efectos, a través de la presencia de la industria constructora nacional en geografías como Latinoamérica, Oriente Medio o Canadá.

En palabras de Javier Parada, responsable del área de Construcción e Infraestructuras y socio del grupo Deloitte, “la estrategia española consiste en apuntar a obras de gran envergadura, con grandes presupuestos y mayor complejidad, en las cuales, la experiencia y capacidad en proyectos grandes de las empresas españolas suponen un valor diferencial con el que competir frente a las empresas locales, invencibles en obras pequeñas debido a que son más baratas”.

 

Seis empresas españolas en el Top Ten mundial

Actualmente, seis firmas españolas están entre las diez principales constructoras de infraestructuras del mundo. Así mismo, siete de las diez obras internacionales más emblemáticas, han sido concedidas a empresas made in Spain. Y el 37% de las principales concesiones de transportes las gestionan firmas nacionales en Iberoamérica, Estados Unidos, Europa, Asia y África.

Todos estos éxitos traducidos en cifras, supusieron para el colectivo la abrumadora cantidad de 35.000 millones de euros en contratos con el exterior, cerrando el pasado ejercicio con una mejoría del 40% respecto de 2012, con 23.400 millones.

Fuente:Structuralia.

Arabia y Canadá, destinos españoles destacados

Aunque el afán de las empresas españolas es llegar a todos los rincones, lo cierto es que siempre existen países más receptivos a entablar relaciones comerciales. Así por ejemplo, Arabia Saudí supone una reserva muy importante para las constructoras ibéricas: el proyecto de la línea de alta velocidad que unirá las ciudades de Medina, Yedah y La Meca, adjudicado en 2011 por un valor de 6.736 millones de euros, supone el mayor contrato conseguido fuera por un consorcio de empresas españolas ferroviarias:

-         ADIF.

-         Cobra.

-         Ineco.

-         OHL.

-         Renfe.

-         y Talgo, entre otras.

El continente americano supone otro importante foco de contratos. Precisamente en Canadá, el pasado mes de diciembre, Acciona inauguraba la autopista A-30 de Montreal, desarrollada junto la empresa ACS. Otras dos autopistas, un hospital y varios proyectos de parques eólicos avalan la veteranía del grupo empresarial de la familia Entrecanales en este país.

Pero no es la única. OHL lleva a las espaldas la construcción del futuro hospital de la Universidad de Montreal –por valor de 1.400 millones de euros-, y la ampliación del metro de Toronto junto a la empresa FCC.

 

Más penas que glorias de la Marca España en Latinoamérica

Suramérica, donde deberían ser las relaciones y la ejecución de los proyectos más sencillos, es, sin embargo, la mancha del inmaculado currículum de las empresas españolas en el exterior, debido a polémicas recientes:

-         La instalación de un puente levadizo al revés por la empresa constructora sevillana Azvi.

 

 

 

-         Y por supuesto, la polémica de las polémicas: la suspensión temporal de la construcción del canal de Panamá por parte de la constructora Sacyr hasta no llegar a un acuerdo con las Autoridades para la aprobación de una ampliación de presupuesto de 600 millones de dólares. Este caso destapó el que podría considerarse como el talón de Aquiles de la eficacia y competitividad de las empresas españolas en sus propuestas internacionales.

Expertos en la materia apuntaron a que las constructoras están mal acostumbradas a licitar en España: con el objetivo de ser la oferta más ventajosa económicamente, se elaboran propuestas que rozan lo temerario, a sabiendas que una vez adjudicada la obra, se podrá ajustar el presupuesto a la realidad por medio de la presentación de los denominados modificados. Este mecanismo, de sobra conocido y utilizado en España, no tiene cabida en el exterior.

Fuente: Canal de Panamá.

Aunque Sacyr es sólo una empresa entre muchas, la notoriedad del conflicto, espoleada fervientemente por una prensa latinoamericana especialmente incisiva, ha conseguido salpicar la imagen de la Marca España, alcanzado incluso a la prensa de Estados Unidos y Canadá. Fuentes de empresas con presencia en estos países -Acciona, ACS y Ferrovial-  confirman su preocupación: “esperamos que no se traduzca en ningún perjuicio para el resto de las firmas”.

 

El futuro está ahí fuera

El mensaje de Fomento apunta a que el futuro de la construcción española sigue estando fuera del país por muchos años, y no es de extrañar: la prioridad del Ejecutivo de contener el déficit público tiene en dique seco a la fuente de inversión pública en infraestructuras.

“El alto grado de especialización adquirido por los técnicos españoles es su mejor baza a la hora de exportar su talento y ganar los concursos con las diversas administraciones extranjeras”, apunta Eduardo Parra, responsable de estudios en Acciona. “Además, siempre ayuda el hecho de formar consorcios con empresas de la zona”.

El próximo año se presenta optimista en este sentido, con mercados potenciales que se van abriendo al sector español, como Estados Unidos, Australia o el norte de África, en un panorama en el que las reglas del juego obligan a salir al exterior. Y en palabras de los gurús de la construcción “el que no esté dispuesto a aceptarlas, está condenado a ser expulsado de este mercado”.

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