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Enseñar a aprender y viceversa

Opinión
Universidad
@Fortfast realizando preguntas a jóvenes en Granada
La cultura de los jóvenes españoles ha ido decayendo hasta el punto en el que nuestra historia se revuelve y nuestros protagonistas se olvidan. La incultura parece estar de moda.

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El youtuber @fortfast se ha hecho famoso por mostrar desde hace unos meses el lado más humillante de la juventud española. En sus vídeos muestra cómo jóvenes de entre 16 y 23 años ignoran las respuestas a preguntas de cultura general. De hecho, si fuera por alguno de  estos jóvenes, la IIGM hubiera terminado hace tan solo 11 años. Más allá de lo cómico que puedan resultar algunas de las contestaciones en primer término y, teniendo en cuenta que algunos vídeos son realizados cuando estos están de fiesta, nos hace plantearnos qué tipo de educación estamos fomentando.

 

 

 

 

No se trata de utilizar el dedo inquisidor buscando culpables sino de pensar por qué se dan estos fenómenos y pensar cómo abordarlos. La culpa no se puede echar directamente a unos chavales que no tienen ganas de estudiar o bien carecen inquietudes y objetivos en la vida- peor todavía. Hay que pensar que la educación es un proceso largo y que los valores en defensa de la cultura se adquieren e interiorizan desde que se es pequeño. En este tiempo cuentas con diversas instituciones que te ayudarán a entender y querer a la cultura en todas sus formas. Estas incluyen a la familia y al propio Estado.

Estoy harto de escuchar críticas a distintos programas de televisión  como los que pueden ofrecerse en canales como MTV o, siendo más concretos Sálvame, MYHYV, Gandía Shore, Gran Hermano. Estos defienden que  que su contenido no es adecuado para los menores y que incluso incentivan ya no una contracultura, sino una aculturación. Bien, culturetas, aparte de la queja hay otros sistemas que pueden funcionar para remediar que esos programas tengan tales efectos. El más básico es enseñar a los menores que esos programas son irreales y que tienen que ser críticos con todo lo que ven. Sin embargo, es más fácil criticar este tipo de programas que enseñar a consumirlos.

En cualquier momento un adulto puede apagarle la tele al niño y decidir llevarle a un museo o tratar de hablar con este y hacerle entender que el amor por el conocimiento y por los libros le abrirá un mundo de posibilidades con el que incluso podrá llegar a aprovechar esos programas tan criticados. Ya sea porque interprete el programa como una sátira como porque alguna broma del guión ha sido de su agrado. ¿En qué momento un programa de televisión tiene que aculturizar? Se trata de cultura audiovisual que, dicho sea de paso, da de comer a muchas familias.

Peticiones por la eliminación de estos formatos hacen que nos alejemos del verdadero problema. El hecho de olvidar cómo y qué se debe enseñar. No se puede esperar mucho de una sociedad en la que el imaginario colectivo infravalora una carrera como Magisterio. La profesión de maestro es de suma importancia para la creación de mentes que absorban conocimientos y tomen provecho de ellos. La cuestión no es preocuparse por lo que ven sino el por qué lo están viendo y no están en otro tipo de pasatiempo, qué consecuencias tiene que consuman esos formatos y por qué tienen esas consecuencias.

Hay que enseñar a consumir, a entender y, en definitiva, a vivir en esta sociedad productiva.

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