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El odio no es libertad de expresión

Editorial
Nacional

«¡Merece que explote el coche de Patxi López!». Ya era habitual que el rapero catalan Pablo Hasel causara revuelo con frases tan polémicas como la anterior, sin embargo desde el pasado 2 de febrero cuando comunicó en sus redes sociales que le había llegado la orden de ingreso en prisión su nombre ha resonado por todos los medios de comunicación nacionales.

 

Fue el mismo cantante quien dejó constancia también en sus redes sociales que no se presentaría voluntariamente en prisión, y así lo hizo, ya que los Mossos d'Esquadra tuvieron que sacarle arrestado del despacho de dirección de la Universidad de Barcelona, donde el cantante se había atrincherado.

 

Muchos famosos se han manifestado o han dejado ver su punto de vista y apoyo hacia el cantante, como recogía el elDiario.es, entre ellos  Javier Bardem, Pedro Almodóvar, Antonio Banderas, Alba Flores, Emma Suárez… Todos han argumentado que en este caso los tribunales españoles han dejado de lado al rapero, han violado el artículo 20 de la Constitución y por tanto, lo que este recoge: la libertad de expresión.

 

Sin embargo, ¿cuáles han sido los motivos que han hecho que Pablo Hasél ingrese en prisión? La idea principal que se cree en redes sociales y en medios de comunicación es que el cantante ha sido encarcelado por sus tweets y letras en los que el rapero menciona a la Corona Española y sus miembros utilizando su libertad de expresión.

 

Pero nada más lejos de la realidad, realmente el rapero no ha sido encarcelado por utilizar su libertad de expresión sino por sobrepasar sus límites entre muchos más delitos. 

 

Exactamente, ha sido juzgado por los siguientes delitos tal y como se expone en la página web de OndaCero: apología del terrorismo y amenazas al alcalde de Lleida en una canción en 2011 y en 2014 respectivamente; agresión a un periodista de TV3 en 2016; por amenazar a un testigo de un juicio en 2017; por un presunto asalto a la subdelegación del Gobierno de Lleida en 2018; y por ser reincidente en los anteriores delitos de injurias y calumnias a la Corona, Fuerzas de Seguridad y enaltecer al terrorismo en 2021.

 

Lo que le ha costado un total de cinco condenas y cinco años y cuatro meses. Además, hay que sumar los daños ocasionados durante su detención, a las multas económicas que ya se le habían sentenciado.

 

Algunas frases de sus polémicas canciones son: “no me da pena tu tiro en la nuca, pepero. Me da pena el que muere en una patera. No me da pena tu tiro en la nuca, socialisto”.  “Prefiero grapos que guapos. Mi hermano entra en la sede del PP gritando ¡Gora ETA! A mí no me venden el cuento de quiénes son los malos, sólo pienso en matarlos”.”Pena de muerte ya a las infantas patéticas por gastarse nuestra pasta en operaciones estéticas”.

 

¿Ha sobrepasado Hasél los límites de la libertad de expresión?

 El artículo 20 de la Constitución Española recoge en su primer y segundo epígrafe:

 

Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica”.

 

Sin embargo, la libertad de expresión tiene un límite. El artículo 20 no respalda la libertad de expresión cuando se usen expresiones que inciten a la violencia en contra de un individuo o grupo de personas. Tampoco cuando se realicen insinuaciones sobre una persona ajenas a la realidad con la intención de dañar su honor, fomentar el escándalo público o provocar en ella infamias, calumnias o rechazo social.

 

Por lo tanto, el fallo de la sentencia en el juicio de Pablo Hasél es legítima, ya que hay que tener en cuenta que cuando dos derechos fundamentales de la constitución colisionan, el derecho de honor de una persona o grupo de personas prima sobre el límite de la libertad de expresión. Por lo tanto, este último y todos los demás delitos cometidos también tienen una sentencia legítima. 

 

Quizás el problema de los disturbios producidos en varios puntos de España como Barcelona o Madrid a raíz de esta causa no está justificada. Son solo una excusa aprovechada por un grupo de radicales para ocasionar malestar en las calles. O tal vez el verdadero problema radique en la falta de información que dan los medios de comunicación en cuanto a la verdadera razón de su ingreso en prisión, provocando en la ciudadanía un punto de vista errático.

 
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