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"Cuarentertainment", el entretenimiento se queda en casa

Reportaje
Culturas
Un hombre camina protegido con una mascarilla junto a los cines Callao en Madrid. EFE/ Fernando Alvarado
El COVID-19 ha paralizado la mayoría de sectores de la economía mundial, entre ellos la industria audiovisual. El cierre de cines, teatros y otras salas de espectáculo, los cambios en la cartelera y la nueva hegemonía del streaming nos abren un futuro incierto en la industria.

Como en el resto de sectores culturales, el audiovisual se está viendo afectado por los aplazamientos de estrenos previstos para las próximas semanas, todo ello a causa de las salas cerradas por la crisis del coronavirus. Encontramos que las productoras, como Warner, se han visto forzadas a aplazar fechas y dejar filmes como “Un lugar tranquilo 2”, “New Mutants”, “In the Heights” o “Divino amor” por ahora sin fecha de estreno.

Otras películas han tenido la suerte de ver sus fechas aplazadas a abril, verano, o a muy tardar, octubre de este mismo año. Entre ellas encontramos “Wonder Woman 1984” que llegará a los cines el próximo 14 de agosto, “Sin tiempo para morir” (que fue una de las primeras cintas comerciales en sufrir los efectos de la pandemia) ha atrasado su estreno de abril a noviembre, o “Un amigo extraordinario”, protagonizada por Tom Hanks -la primera estrella de cine afectada de coronavirus- que salta del 20 de marzo al próximo verano.

 

Disney, por otra parte, está considerando paliar la situación mediante el estreno de “Mulán” y  “Black Widow” mediante su nueva plataforma de VoD, Disney+.

 

 

No solo los estrenos se ven afectados por este virus, sino también los rodajes han sufrido un duro golpe. Más de 300 rodajes han se han suspendido en toda España desde el inicio de la crisis del Covid 19, según los datos recopilados por la Spain Film Commission (SFC). Los porcentajes de rodajes afectados son mayoritariamente publicitarios (26%), seguidos por las series (13%) y los programas de televisión (12%).  En el caso del cine, el mayor porcentaje se lo ha llevado los largometrajes de ficción (11%), por delante de los documentales (10%) y de los cortometrajes (9%).
 
El salvavidas del cine
 
Con motivo de la parada que ha sufrido la industria cinematográfica, la Spain Film Comission (SFC) ha querido amparar este sector proponiendo una serie de medidas que remitirá al Gobierno, con el fin de minimizar al máximo los posibles trastornos ocasionados. “Se trata de que el parón de los rodajes suponga sólo un aplazamiento de los procesos y no su cancelación definitiva”, afirman desde la entidad. 
 
El sector audiovisual constituye uno de los ejes vertebrales de la cultura y la economía nacional, ya que no solo fomenta la creación de obras artísticas, sino que también genera una amplia oferta de empleo. Algo imprescindible para el desarrollo y la evolución de la sociedad. Debido a la magnitud y la importancia que ostenta la producción audiovisual, Spain Film Comission aborda un nuevo plan de medidas, al margen de las ya establecidas sobre profesionales autónomos y la pequeña y mediana empresa.

Entre estas cabe destacar las relativas a la mejora de incentivos fiscales o de la seguridad jurídica del audiovisual. La asociación apuesta por la creación de un fondo de apoyo y un plan de contingencia para los rodajes cancelados, el lanzamiento de una campaña extraordinaria de promoción de España como destino de rodajes y de turismo cinematográfico, así como la exención de tasas de rodaje.

La organización enfatiza también la importancia de brindar apoyo y seguridad a la industria, dada la falta de cobertura por parte de las pólizas de seguro. Por lo que manifiesta la necesidad de obtener acuerdos con compañías aseguradoras, para evitar, así, que los costes y perjuicios de la cancelación recaigan exclusivamente sobre los empresarios. Por último, SFC promueve la creación del Hub Audiovisual Español, para desarrollar una estrategia integrada capaz de hacer frente a los riesgos que corre actualmente el sector.

 

 

 

Televisión y segunda pantalla

En estos tiempos de cuarentena, la televisión se ha convertido en el único compañero de muchos. Entre algunos de los breves descansos que da la incesante programación informativa, los programas enfocados al entretenimiento hacen lo posible por distraer de la tragedia durante los pocos minutos que dure su emisión.

 

Esta situación está siendo un auténtico quebradero de cabeza para los equipos de los programas, especialmente de los diarios, que han transformado sus platós en llamadas de Skype.

 

Aunque desafortunado, estamos viviendo un emocionante momento en la industria televisiva. Se está dando una auténtica democratización de los medios. El Hormiguero o el programa de Jimmy Fallon cuentan ahora mismo con prácticamente los mismos recursos que cualquier otro programa de entretenimiento. Es ahora cuando priman más las ideas que los recursos económicos y, muy probablemente, seamos testigos del nacimiento de nuevos formatos y nuevas maneras de hacer televisión y entretenimiento en general.

 

Los que son expertos en entretener desde su casa, únicamente con una cámara y un ordenador, son los streamers y los creadores de contenido. Aquellos a los que hace no tanto se ninguneaba desde los medios convencionales son ahora consultados por las productoras para levantar proyectos audiovisuales. En los últimos días hemos sido testigos de como personalidades de la red como Ibai Llanos han sido capaces de organizar en cuestión de días un torneo virtual con todos los equipos de LaLiga Santander. Este torneo se retransmitió simultáneamente en tres canales televisivos (Gol TV, Movistar Deportes y #Vamos), además de en el canal de Twitch del propio Ibai.

 

 

 

 

El entretenimiento a través de la segunda pantalla está cubriendo el hueco que la necesidad informativa está dejando en la televisión. Se están dando multitud de iniciativas, como por ejemplo la de Ángel Martín, que desde su canal de YouTube realizó el pasado domingo una suerte de Late Night llamado “Kédate en kasa”, con invitado, banda y colaboradores incluidos. Es ahora, cuando prima más la originalidad que la estética, el mejor momento para levantar proyectos como este.

 

 

Entretenimiento bajo demanda

El encierro ha causado que, aparte de la televisión y los creadores de contenido antes nombrados, los españoles busquen otras formas de entretenimiento desde sus hogares. Las plataformas que ofrecen contenido audiovisual en streaming parecen ahora vivir su propio agosto, ya que la mayoría de ciudadanos buscan en ellas desconectar de la rutina propiciada por el virus.

Las principales empresas que operan en nuestro país (Netflix, HBO y Prime Video) han sufrido una avalancha de usuarios nunca antes vista. Aunque los titanes siempre se muestran reacios a mostrar cifras de cualquier tipo, las pruebas de esta llegada masiva de nuevo público son evidentes. Un claro ejemplo fue la caída que sufrió la plataforma de Netflix por sobrecarga tras el estreno de la tercera temporada de la serie Élite.

Filmin y FlixOlé, las dos plataformas patrias más importantes, sí que han decidido mostrar datos. La primera, por su parte, ha visto un aumento del 70 % en sus suscripciones y un 40% en las reproducciones de su contenido, mientras que la segunda ha “triplicado” su consumo.

Tras conocer estos crecientes números, y tras el cierre de las salas de exhibición, la industria del cine español propone que las películas puedan estrenarse en estos servicios en línea, tal y como pretende hacer Disney en su plataforma. Aunque podría ser una opción viable para intentar evitar las pérdidas de esta crisis, el principal impedimento se encuentra en la Ley del Cine, que obliga a las cintas que han recibido ayudas a estrenarse primero en salas.

Nunca antes se había producido una situación como esta. Las salas donde deberían estrenarse no están disponibles, por lo que hay que buscar nuevas opciones. Desde la Asociación Estatal de Cine, Pilar Benito, su presidenta, ya ha propuesto “implementar de manera extraordinaria el cambio en la ley del estreno en salas por el estreno en video on demand”.

 

 

 

Un futuro incierto

Nos encontramos ante una situación sin precedentes que, sin duda, conllevará cambios profundos en la sociedad y en la industria del entretenimiento. La coyuntura económica y social ha obligado a las productoras a adaptarse a las circuntancias. En televisión cambiarán formatos y el streaming terminará de sentenciar al resto de formas de consumo audiovisual, que saldrán muy tocadas de esta crisis.

 

No será hasta dentro de unos meses que podremos comprobar cómo ha afectado el COVID-19 al entretenimiento tal y como lo conocemos. Por ahora, y sin posibilidad de ir a las salas de cine, no podemos hacer más que encender nuestra plataforma de streaming favorita y terminar con las series que teníamos pendientes. 

 

 

 

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