GlocalPressUrjc

Menú principal

Se encuentra usted aquí

¿El fin de la apología franquista?

Editorial
Nacional
Manifestación franquista
Proclamas franquistas en las calles españolas / © Reuters
Con cada avance democrático que pretende enmendar los errores que debieron ser enmendados hace más de 40 años, surge una crispada reacción de una España que todavía vive en blanco y negro.
Cuando todavía tenemos reciente la exhumación de la momia y la inusitada respuesta de la caverna que la acompañó, de nuevo somos testigos de hasta qué nivel el franquismo sigue infiltrado en la sociedad española. No tanto en la ciudadanía si no en determinados estratos fundamentales en su vertebración.
 
Nos referimos, entre otros, a los medios de comunicación que dan voz a los bufones de turno. Crispadores profesionales que se pasean por las tertulias profiriendo absolutas barbaridades con total impunidad, generando debates ya superados por la mayoría como es el caso de este, la penalización de la apología al franquismo. ¿Dónde está el debate? ¿Quién puede mostrarse contrario a perseguir el fascismo?
 
El Tribunal de Derechos Humanos condena la apología al fascismo, porque el fascismo es contrario a los Derechos Humanos. Alemania condenó el nazismo porque lo sufrió en sus propias carnes y España sufrió el franquismo y las secuelas que perduran. Y, aunque tarde, se esta haciendo lo correcto. Al menos nos quitará esa sensación de impunidad de ver como se permite, se protege y se subvenciona la apología de esta atroz ideología.
 
Sigue siendo inconcebible que en democracia exista una fundación a la figura del dictador y que esta incluso haya recibido dinero público. Por supuesto, la Fundación Francisco Franco se ha mostrado contraria a la propuesta del gobierno, como era de esperar.
 
Existe cierta ironía en que los defensores de la apología fascista consideren esta reforma del código penal como un ataque a la libertad de expresión. Aquellos que rechazan e impiden el ejercicio de esta libertad siempre que pueden, ahora se intentan proteger bajo este paraguas.
 
El trabajo para erradicar el franquismo sociológico y su “comprensión” viene dado por la educación. Enseñar nuestra historia para que las futuras generaciones se formen con un espíritu crítico que les haga cuestionarse las preguntas y las respuestas y así llegar a conclusiones honestas y propias. Educar desde la verdad, la tolerancia y la libertad y no desde el miedo.
Desarrollo en Drupal por Suomitech