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Precariedad como solución al paro

Crónica
Economía
Jóvenes esperando ante la oficina de empleo
Jóvenes esperando ante la oficina de empleo
Según la Encuesta de Población Activa (EPA) en el último período de 2012 la tasa de paro en menores de 25 años que buscan trabajo en Europa se sitúa en el 22%, mientras que en España se duplica hasta un 55%. Como a lo largo de la historia de todos los gobiernos democráticos, hoy el desempleo juvenil supone un grave problema para España. Siempre candente y polémico, se ha intentado erradicar en numerosas ocasiones pero no siempre de manera acertada. El último desafío emana de las más recientes medidas adoptadas por la presidencia, que pretenden reactivar la economía de España fomentando el empleo juvenil. Sin embargo, esto conduce a los jóvenes a la precariedad en los trabajos a los que están sujetos.

Ya en los años 80 se intentó combatir llevando a cabo reformas en los Estatutos de los Trabajadores. Y las últimas, el pasado viernes. El Consejo de Ministros aprobaba una serie de reformas para reavivar la economía de nuestro país, entre las que se encontraba fomentar y desarrollar el empleo juvenil. Pero la solución que ha dado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáez de Santa María, supone fomentar la temporalidad y flexibilidad de los contratos para este sector de la población. Como consecuencia, y una vez más, la juventud sale mal parada con el establecimiento de un mercado laboral joven precario y mal remunerado.

Fuente: economia.elpais.com
 
Las medidas entraron en vigor este domingo, y las dudas y temores por parte de los expertos y sindicatos ya han salido a relucir. Desconfían de que las medidas implantadas pueda taponar de manera segura la herida del paro, pues con las previsiones económicas de la Comisión Europea, creen que será un efecto rebote, y aumentará la desocupación a corto plazo. Supondría caer de nuevo en el desacierto de políticas anteriores, como la reforma laboral llevada a cabo por el Gobierno socialista de Felipe González en los años 80, que supuso sin duda, una experiencia negativa. Provocó una dura alteración del mercado laboral y una baja productividad, entre otras. Por ello, el Gobierno decidió prescindir de estos contratos en las posteriores reformas de 1994 y 1997, respectivamente. 
 
Además, supondría una discriminación a los trabajadores adjuntos a una temporalidad permanete respecto a los trabajadores indefinidos, y lo que es peor, se dificultaría cada vez más el camino hacia un mercado de empleo estable.  Según José Ignacio Pérez Infante, Director General de Empleo en 1984 y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, “estas medidas son un reconocimiento implícito de que el contrato de emprendedores- introducido en la reforma laboral de 2012 - no ha servido para nada”. A lo que concluye: “Mientras las prioridades del Gobierno sigan siendo los ajustes y la reducción del déficit, España no va a crecer. Y no importa la legislación que se apruebe: si no crecemos al 2% no se va a generar empleo, ni para jóvenes, ni para nadie”. 
 

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Esto tiene más de noticia reportajeada que de crónica...

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