GlocalPressUrjc

Menú principal

Se encuentra usted aquí

La “falta de fuerzas” termina con el papado de Benedicto XVI

Crónica
Internacional
Renuncia Papa Benedicto XVI
Benedicto XVI saludando desde el balcón del Vaticano
El pasado 11 de febrero se produjo la sorpresa en la Ciudad del Vaticano. Desde el corazón de la sede papal Joseph Ratzinger anunciaba su renuncia y convocaba un nuevo cónclave para el próximo 28 de febrero. Benedicto XVI alega que no se siente con fuerzas para mantenerse a la altura de lo exigido a un ministro del Señor y por tanto, es justo que ocupe su lugar alguien que de verdad se encuentre en las condiciones óptimas para continuar con su labor.

Antes de hacer su última aparición y después de que hubiese anunciado su renuncia como Papa, Benedicto XVI se reunió con el presidente Giorgio Napolitano, en la víspera de las elecciones legislativas. En el diálogo que mantuvieron, le expresó sus mejores deseos, especialmente en estos tiempos de crisis, asegurándole que rezaría por Italia.

Después de la charla privada con el presidente italiano, Joseph Ratzinger ha dirigido su último Ángelus asomado a la ventana de su apartamento en el Palacio Pontificio, lugar desde el que hace casi ocho años, y cada domingo, ha promulgado su discurso a los fieles. En los alrededores del edificio, se respiraba un aire de desconcierto a la vez que de admiración por parte de los miles de peregrinos, cuyo único objetivo era ser testigos de las últimas palabras del pontífice.

Ante la atenta mirada de los miles de asistentes congregados en San Pedro, Ratzinger ha saludado al menos en ocho lenguas distintas y las primeras palabras han ido dirigidas a la oración, seguidas de una reflexión sobre el evangelio. Los aplausos de los fieles interrumpían a un Papa que, emocionado, ha querido aclarar que su retirada "no significa abandonar la Iglesia". Y añadió: "es más, si Dios me pide esto es porque yo podré continuar sirviendo con las mismas condiciones y el mismo amor con el que lo he hecho hasta ahora, pero de un modo más adecuado a mi edad y a mis fuerzas".

Al término de los ejercicios espirituales, Benedicto XVI ha agradecido a los miembros de la Curia su compromiso y sus labores. En especial, tuvo palabras para el cardenal Gianfranco Ravasi, loando su participación y compañía junto a él y con la Iglesia, manifestando el deseo de "hacer otras caminatas en este universo misterioso de la fe, para ser cada vez más capaces de rezar, proclamar, anunciar y ser testigos de la verdad, que es bella y que es amor".

"Al final, queridos amigos me gustaría daros las gracias a todos, y no solo por esta semana, si no por estos ocho años, en que habéis llevado conmigo, con gran competencia, afecto, amor y fe, el peso del ministerio petrino. Os sigo estando grato y aunque ahora termina la comunión exterior y visible, permanece la cercanía espiritual", ha señalado.

 

El discurso de renuncia del Papa

 

El Pontífice ha insistido acerca del “sufrimiento y la corrupción” que afectan a la Santa Sede en estos momentos. Y ha pedido mucha atención a los cardenales ya que dentro de unos días tendrán que designar a un nuevo papa. “El diablo”, les ha avisado, “trabaja sin descanso para ensuciar la obra de Dios…”. Sus palabras de advertencia y sensatez ante dicha elección que se producirá a finales de este mes, han sido las siguientes: "creer no es otra cosa que, en la oscuridad del mundo, tocar la mano de Dios, y así, en silencio, escuchar la palabra y percibir el amor".

En los últimos días, los medios han publicado informaciones sobre los escándalos del Vaticano, datos que afloran ahora que Benedicto XVI ha dimitido. Uno de los principales problemas es saber si los cardenales acusados de pederastia podrán presentarse al cónclave, o si la Iglesia dejará de protegerlos. Ante estas publicaciones, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, no pudo evitar atacar a los medios, escudándose en que siempre hay malas lenguas: “no falta quien trata de aprovecharse del momento sorpresa y de desorientación de los espíritus débiles para sembrar confusión y desacreditar a la Iglesia y a su gobierno, recurriendo a instrumentos antiguos tales como la murmuración, la desinformación y, a veces, la calumnia”.

Comentarios

Hola, estoy viendo si funcionan los comentarios. Un Saludo

Desarrollo en Drupal por Suomitech