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Banderillas de vergüenza

Opinión
Comunidad de Madrid
Cartel de las protestas
Cartel de las protestas Fuente: EuropaPress
La plataforma ‘La Tortura no es cultura’ ha organizado unas protestas programadas para el próximo día once de mayo en la Plaza de toros de las Ventas. El motivo de estas protestas no es más que la absurda Iniciativa Legislativa Popular tramitada por el Congreso de los Diputados, en la cual se pretende declarar los toros Bien de Interés Cultural. Esta Iniciativa Legislativa Popular pretende dedicar más fondos públicos a la subvención de estos actos con el objetivo de crear una nueva generación de amantes a esta pantomima.
Por desgracia, se trata de una pantomima cargada de odio, frustración, prepotencia y crueldad. Es curioso que el tan avanzado, evolucionado y moderno ser humano de hoy en día, que domina la más alta tecnología, muchas áreas del conocimiento tanto físico como abstracto, es capaz de adular y aplaudir la tortura a otro ser vivo. Muchos defienden esta causa aludiendo argumentos como que es una tradición o que sin el toreo el toro desaparecería. Somos tan sumamente ególatras que nos creemos capaces de decidir sobre si un animal debe existir o no y, en función de que exista, llevar a cabo una tarea determinada para nuestro beneficio o divertimento. 
Me avergüenza profundamente cuando a la sociedad española se le relaciona directamente con estas artes. El problema viene cuando parte de esta sociedad arcaica y trival, se enorgullece y se regodea del triunfo cultural y tradicional que supone torturar un animal hasta la muerte, presenciar cómo sus ojos se apagan ante la cara del victorioso cobarde escondido tras un capote, cómo éste saca pecho ante el resto de homínidos para recibir su gratitud y respeto. Sí, digo valiente, aunque se trate de un tremendo hipócrita ya que se le cuelgan medallas tras haberse enfrentado a la enfurecida bestia y haber triunfado. Pero…¿y cuándo el toro es el que vence? Todos los homínidos que le acompañan, ridículamente disfrazados igual que nuestro valiente hipócrita, corren en su auxilio. El toro está solo. Solo ante la mano más cruel de la Tierra.  
Nos emborrachamos de nuestra supuesta superioridad natural atribuyendo adjetivos a nuestro ser como inteligentes, sensibles, empáticos… cuando en realidad no somos más que una especie que, en sus ansias de evolución y control, ha olvidado que no somos dueños de nada ni de nadie, que no somos los dioses a los que nuestra sociedad ha dado vida con el simple objetivo de justificar nuestras sucias consciencias. Aludir a la tradición de nuestro país, no es más que otro trapo con el que estos homínidos involucionados frotan sus consciencias y sus manos para limpiar la sangre del pobre animal que los mancha tras una gloriosa tarde de faenas. De esta forma, quedan retratados ante la misma naturaleza que les otorgó una inteligencia evolucionada cuando hacen daño a un animal. 
 
 

Comentarios

Coincido enormemente con la opinión de los autores de este artículo.

¿Arte? Cierto es que cada vez es un cocepto más ambiguo y se acaba llamando arte a "cualquier cosa" pero, personalmente, yo tampoco veo arte por ningún lado en esta actividad tan atroz. 

No disfruto en absoluto viendo el sufrimiento al que estos animales son sometidos mientras el ego del torero va ascendiendo por momentos.

No lo entiendo y dudo que, por más argumentos y razones de patriotismo, costumbre y tradicción que lancen para intentar convencernos, no será posible. Pues jamás defenderé que este tipo de maltratos se encumbren como acciones de superhéroes. 

Desgraciadamente, mi opinión vale bien poco y aún son muchos los que brindan apoyo a esta profesión. No obstante, y por si algún día sirve de algo, mi postura será firme junto a mi tono de denuncia.

Alicia Delgado

 

Opino lo mismo que mis compañeros.

Que este tipo de actuaciones sea considerado como un Bien de Interés Cultural me parece una vergüenza. Basta ya de tolerar este tipo de salvajadas. Tenga la tradición que tenga en nuestro país no deja de ser maltrato animal.

Lo que me resulta más triste y lamentable es que el argumento de los defensores del “arte taurino” sea decir que sino el animal no existiría sino. Si pudieran hablar creo que preferirían extinguirse a ser torturados en una plaza, bajo el jolgorio  y la alegría de los presentes.

 

 

¿Más fondos públicos a la subvención de estos actos estando a dos velas como estamos? Esto sólo puede ocurrir en España. ¿Formar a las nuevas generaciones para que continúen con la tradición y el “arte” del toreo?...Retrocedemos en vez de avanzar una vez más.

¿No sería más acertado ingresar dinero en educación? Se prohibieron ciertos videojuegos porque se consideraban violentos para los más pequeños de la sociedad, pero...¿matar a un animal no lo es? Censuraron en la televisión los actos taurinos en horario infantil, y ahora se vuelven a admitir...

Preocupados por una absurda Iniciativa Legislativa Popular. ¿No sería más lógico interesarse y ocuparse por temas realmente serios e importantes como la Iniciativa Legislativa Popular para la dación en pago y el freno de los desahucios? Por ejemplo... 

Me parece lamentable que en pleno Siglo XXI, cuando desde todos los frentes se intenta acabar con la tortura animal y todas los festejos en los que estos actos se incluyan, en España se den más ayudas a un colectivo que además de dar pérdidas no son ejemplo ni de arte ni de humanidad de ningún tipo. 

Resulta triste que en una época en la que queremos dar auge a la "Marca España", para muchos extranjeros ésta sea sinónimo de padres e hijos jaleando a que una persona torture un animal. Hay que evolucionar y desmontar falsos mitos: "Los toros no sufren" o "Viven a cuerpo de rey toda la vida", ¿es aceptable escuchar que un animal al que se le ponen banderillas y se le marea mientas se desangra no sufre?, ¿es menos sangriento que un animal que "vive a cuerpo de rey" sea torturado?

Y no nos olvidemos del Toro de la Vega de Tordesillas o de los toros embolados a los que se les queman los ojos.

La Tortura, ni arte ni cultura.

Esto se llama cultura, por mucho que quieran disfrazarlo como tradición cultural, yo les digo a todos ellos: "La tradición no es ley". No podemos permitir que un periodo que dice ser moderno, mantenga entre dsus actividades en lso festejs la tortura y  muerte de un animal por pura diversión, y encima financiarlo y defenderlo a ultranza por que una parte del electorado loa poye firmemente, es de no tener principios. Luego promulgaremos leyes que protejan los derechos de los animales, pero por otro lado estamos fomentando la muerte en un ruedo de un animal. Patético y nada representativo se nuestra sociedad.

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