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La globalización de la enfermedad

Editorial
Internacional
representación de la estructura de un virus junto a la cara de una chica asiática con mascarilla blanca
Representación del coronavirus (2019n-Cov). CC by Gerald

Hace poco más de cien años la gripe española asolaba el mundo. Un siglo después, el coronavirus (2019-nCov) aparentemente parece seguir la misma senda. La pandemia, originada en Wuhan, ha monopolizado todas las portadas a nivel internacional. El virus, que apareció el pasado 31 de diciembre y que tuvo su auge entre los días 23 y 26 de enero, se ha cobrado hasta ahora un saldo de casi 1900 víctimas. Sin embargo, por alarmante que suenen estas cifras, no resultan tan escandalosas si se comparan con algunas de las enfermedades más comunes y que pasan más inadvertidas.

Los 40 millones de muertos provocados por la gripe que se desató tras la Primera Guerra Mundial parecen todavía una realidad distópica inalcanzable para el coronavirus. En aquella ocasión, los estragos de una de las peores guerras que ha experimentado la humanidad obligaron a los medios a ocultar la abundante tasa de mortalidad causada por la epidemia con el fin de no minar todavía más la moral de los supervivientes. Los países que habían formado parte de ambos bandos agradecieron la desinformación de tales cifras. Hoy en día, en medio de una guerra comercial que enfrenta a Estados Unidos, potencia hegemónica desde el siglo XX, y a China, la aspirante a quitarle el puesto a los americanos, los medios vuelven a jugar un papel preponderante en la divulgación de la información respecto a una epidemia.

El alarmismo generado por los medios occidentales parece perseguir un objetivo claro: generar una alarma social contra China. Esta ya ha empezado a recoger sus frutos a través de los recientes episodios de racismo y xenofobia que está experimentando la comunidad del país asiático desde que se dio a conocer el estallido de la nueva enfermedad. No obstante, si uno se aleja por un momento de los medios alarmistas y se ciñe a las cifras dadas por la comunidad científica, se observa que la tasa de mortalidad del 2019-nCov es tan solo del 2,5 por ciento, cifra, por cierto, muy similar a la gripe común, que acaba con la vida de 650 mil personas al año.

EEUU vs. China. CC by Rawf8

Aunque dicha tasa no es especialmente elevada si tenemos en cuenta otros casos como el SARS o el MERS, los medios de comunicación, alentados y auspiciados por los gobiernos occidentales, han creado una cortina de humo alrededor de la nueva pandemia asiática, en lo que realmente forma parte de una nueva batalla en la guerra comercial de EEUU versus China. La potencia norteamericana, a las órdenes de un siempre polémico y belicoso Donald Trump, inició el conflicto hace casi dos años con la subida de los aranceles a los productos chinos y el famoso veto a la multinacional Huawei.

Lo cierto es que el surgimiento del coronavirus se ha convertido inintencionadamente, o no, en una nueva arma con la que atacar al gigante asiático. Se ha conseguido así expandir el alarmismo por Europa a la vez que Trump trata de arrastrar al viejo continente hacia su bando, obligándolo, si es necesario, a tomar medidas que, de un modo u otro, siguen el mismo objetivo: desbancar las previsiones futuras del crecimiento de la economía China. De manera inesperada pero eficaz, el coronavirus juega y lo hará durante un tiempo un papel fundamental en las relaciones comerciales a nivel mundial. Salud y economía nunca habían estado tan unidas como hasta ahora.


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Comentarios

No sabía que el coronavirus podía ser un elemento más de la política internacional. Gracias por el artículo!

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