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Una estación de tren emprendedora

Entrevista
Economía
Carlos Ordóñez y Lucía Pérez con sus productos. Instagram
Carlos Ordóñez, joven asturiano de 22 años, es el cofundador de la marca Oldschool junto con su novia, Lucía Pérez, natural de Coslada. Carlos compagina este proyecto con sus estudios del doble grado de Economía y Políticas en la URJC (Universidad Rey Juan Carlos). Por su parte, Lucía ya ha concluido sus estudios universitarios, también de Economía, en la Universidad Complutense de Madrid. En Septiembre de 2017, ambos, iniciaron este sueño.

 

 

 

El joven describe Oldschool como “una pequeña marca dirigida a jóvenes con un estilo propio, que expresa un carácter particular y diferente a otras marcas”. Además, añade que se caracterizan por la cercanía con los clientes utilizando las redes sociales -principalmente Instagram- como medio central para llegar a estos.

 

 

La iniciativa vino principalmente como consecuencia de la pasión de Carlos y Lucía por la moda. La pareja acudía con frecuencia a pequeños “pop-ups”, en los que pequeñas marcas se daban a conocer en la Comunidad de Madrid. Es entonces cuando se les ocurrió diseñar algo propio: “Lucía es la parte más creativa, yo soy un poco más recto en ese sentido, materializo las ideas de Lucía, y así empezó todo, con una conversación en un tren” declaraba el ovetense.

 

 

La marca juvenil arrancó con unas gorras que diseño Lucía en un trozo de papel y las unidades que compraron en su debut se trataba de un número limitado: “las primeras que vendimos fueron a familiares y amigos”, declaraba Carlos. Una vez más vuelve a aludir a la interacción con sus clientes como ingrediente fundamental de este proyecto: “lo que intentábamos hacer era interaccionar con ellos mucho por Instagram y que nos diesen sus opiniones sobre lo que sacábamos. Nos guiábamos mucho por sus gustos que en gran medida eran parecidos a los nuestros”.

Después de las gorras, tuvieron la idea de sacar unas sudaderas. El asturiano manifiesta que estas sudaderas -el entrevistado lleva puesta una de ellas- supusieron el tirón que les permitió darse a conocer. Recientemente nos comentaba que también habían sacado unos polares y que ya tenían en mente otros productos más veraniegos para los meses venideros.

 

 

 

En cuanto a la localización, todavía no tienen un punto físico de venta, ya que consideran que los costes son muy elevados, así que se limitan al medio online: oldschoolspain.com. Sin embargo, tienen en mente ir ampliando su negocio poco a poco: “lo que nosotros pensamos es que, si no tenemos la capacidad de tener una tienda propia, pues a lo mejor tener una especie de stand en una tienda que distribuya otras marcas y empezar así a comer un poco de terreno”.

 

Volviendo a los inicios le preguntamos cuál fue la inversión inicial. El joven emprendedor aseguró que no fue una suma de dinero muy elevada, se sitúo en torno a los 50 euros entre los dos para financiar diez gorras, “parece la típica historia de un empresario americano”, añadía Carlos.

Actualmente, no cuentan con un proveedor fijo, depende del producto: “cuando nosotros empezamos, fue todo gracias a Lucía que es de Coslada y allí en Coslada, había un pequeño taller de bordados, ahí empezamos a hacer las primeras gorras. Ahora en la actualidad, a parte del taller de Coslada trabajamos con otras fábricas en el Levante de España, en Alicante y en Murcia”.

 

 

 

Llevando la entrevista a un ámbito un poco más político le preguntamos a Carlos su opinión acerca de la subida de impuestos de Pedro Sánchez, Carlos contestó que había que concretarlo, pero que todo impuesto supone un lastre para la economía, especialmente para los empresarios: “al final subir los impuestos a los empresarios, supone subir los precios a los productos, despedir en ocasiones a gente, y yo creo que eso nadie lo queremos”.

 

 

 

Para concluir, el asturiano nos comentó que sus clientes se encuentran mayoritariamente dentro de un público joven – entre 16 y 25 años- principalmente porque son los que más utilizan las redes sociales, en concreto, Instagram, “son los que mejor se mueven en ese terreno, son los que mejor nos conocen”.

Sin duda, Carlos y Lucía son un ejemplo de constancia y esfuerzo. Esa conversación de tren se transformó en un proyecto ambicioso, sus ganas y expectativas volarán lejos. Oldschool augura un futuro esperanzador.

 

 

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