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Coslada: de la corrupción al civismo

Reportaje
Nacional
Estación de Coslada Central
Con un pasado reciente oscuro en el ámbito policial, la coordinación entre los cuerpos de seguridad nacional y municipal ha convertido a Coslada en la localidad con menor tasa de delitos de la Comunidad de Madrid, según datos del Ministerio del Interior.

Coslada puede presumir, por fin, de un hecho positivo y probado. La estadística publicada por el gabinete que preside Fernández Díaz ha reflejado un notable descenso de los hechos delictivos (5,4 %) respecto al año anterior, y la coordinación entre policías, controles preventivos y participación ciudadana parecen ser los ingredientes de la receta para unos resultados tan satisfactorios. Algo que contrasta con la imagen que se dio del municipio a nivel nacional hace siete años, cuando un 8 de mayo de 2008 se destapaba el mayor caso de corrupción dentro de un cuerpo policial en la historia de nuestra democracia. La Operación Bloque llevó a la detención de 31 agentes locales y su supuesto cabecilla, el oficial Ginés Jiménez, como responsable de una red de extorsión a comerciantes y empresarios locales.

En aquellos días, la gravedad del asunto era tal que los dos cuerpos policiales incluso se vigilaban mutuamente, y tras siete años de investigación se procesó hasta a siete agentes locales, con un juicio aún a la espera. Y ahora, después de todo este tiempo, la localidad que en aquellos días era la imagen de la extorsión y la anarquía policial, se ha convertido en todo un ejemplo a seguir.

Así, la limpieza que llevó a cabo la Operación Bloque marcó un cambio de tendencia en la seguridad de Coslada. Los mandos que antes desconfiaban de sus respectivos cuerpos pasaron a intercambiarse todo tipo de información acerca de los problemas delictivos del municipio, lo que ha convertido a la localidad en todo un ejemplo de coordinación entre cuerpos policiales a nivel nacional,y se crearon además controles conjuntos en los accesos al pueblo y en lugares con mayor afluencia de gente. De esta forma, Coslada ha conseguido, según datos oficiales, rebajarsu tasa de criminalidad en un 30% durante los últimos diez años, pasando de 63 a 32,4 delitos por cada mil habitantes.

Los políticos, desde su óptica, ofrecen diferentes versiones. La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha declarado que “la clave de todo ha sido la colaboración entre ambos cuerpos, sobre todo en un momento de crisis. Se ha hecho más con menos y con menos medios”. El alcalde, Raúl López (PP) ha querido remarcar la imagen que da el municipio en la actualidad. “Coslada tuvo en su momento muy mala prensa y fue el foco de todos los medios de comunicación. Ahora, sin embargo, se habla del municipio en positivo y la gente tiene sensación de seguridad”.

Un detalle importante dentro de las buenas noticias en clave de seguridad es que las condiciones de Coslada, ya de por sí difíciles para conseguir tan buenos resultados en la materia, no son las más óptimas, ya que en el municipio viven 15.000 inmigrantes, la mayoría personas rumanas, que hasta hace poco no habían conseguido integrarse en la vida de la ciudad. Eso, unido a la proximidad de la Cañada Real Galiana, foco de un importante mercado de droga, podía suponer un problema, pero el municipio ha sabido crear el caldo de cultivo necesario para la estabilidad. Así, la mayor parte de los inmigrantes viven en perfecta armonía y se han adaptado de forma notable a la zona, y la gente de la Cañada está, en palabras del alcalde, “adaptada y no genera ningún tipo de problemas”. Además, no se han creado guetos ni lugares marginales que pudiesen crear mal ambiente de convivencia o degenerasen en un aumento de la criminalidad.

También han ayudado las campañas preventivas de la Comunidad de Madrid. “Hemos dado consejo a los mayores, como que no vayan a sacar dinero solos o que no abran a nadie, aunque se les diga que es el inspector del gas”, dice Cifuentes, que también ha aludido a la participación ciudadana para frenar el crimen, así como a las reuniones mantenidas con colectivos y asociaciones del municipio.

En la actualidad, Coslada cuenta con 266 policías nacionales y 148 locales, y la mayoría utilizan vehículos camuflados para moverse y detectar posibles delitos. Clemente Mateos, jefe de la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, se enorgullece del trabajo de su plantilla. “Son jóvenes que salen a la calle con muchas ganas de trabajar. Están muy motivados”.

Así pues, Coslada parece que vuelve a ver el sol y se olvida de tiempos grises, dispuesta a convertirse en el paladín de la lucha contra el incivismo, demostrando que de las peores situaciones se consiguen los mejores resultados y poniendo su nombre a nivel nacional y regional como modelo de convivencia, orden y donde la ley campa a sus anchas.

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