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El ascenso del racismo al poder

Opinión
Internacional
A la izqda., Marine Le Pen, a la dcha., Donald Trump.
El pasado domingo, se celebró en Francia la primera vuelta de unas elecciones generales que pasarán a la historia. Los dos candidatos favoritos, Marine Le Pen y Emmanuel Macron, tendrán que enfrentarse el próximo 7 de mayo para proclamarse Jefe de Estado de la V República Francesa.

Marine Le Pen y Emmanuel Macron, dos favoritos para dirigir la República Francesa que representan dos extremos de la política europea actual. Nada tienen que ver el uno con el otro. Macron, que hace apenas un año fundó su movimiento En Marche!, se perfila como el presidente más joven de la República Francesa (con apenas 39 años). Defiende una Francia reformista, abierta y moderna. Además, su victoria es clave para Europa, ya que frente a una Marine Le Pen que aboga por salir de la Unión Europea, Macron defiende con firmeza los valores europeos, siendo Francia la segunda potencia de la eurozona.

Frente al socialista liberal, tenemos a Le Pen. La ultraderechista del Frente Nacional ha sido comparada múltiples veces con Donald Trump por su discurso nacionalista, xenófobo y antiélite. Entre las propuestas de su programa electoral, que la han catapultado como favorita, encontramos: que sancionar a los empresarios que den empleo a los extranjeros; imponer un cupo máximo de 10.000 inmigrantes legales al año; expulsar a los extranjeros que cometan delitos; suprimir la sanidad pública para los inmigrantes ilegales; instaurar una cadena perpetua irreductible, abandonar la OTAN y promover la salida de la Unión Europea o rechazar y abandonar los tratados de libre comercio.

Con estas medidas, lo que transmite es el deseo de una Francia grande y patriota, lo que recuerda al “Make America great again” de Donald Trump. Además, tanto para la candidata francesa, como para Trump, la población inmigrante no forma parte de sus países “puros”. De este modo, estamos entrando en una etapa en la historia en la que el racismo vuelve a ascender al poder, después de todo lo que se había avanzado en este aspecto.

En Estados Unidos, pasamos de tener como presidente a un negro, Barack Obama, algo insólito en la historia de América, a llevar al poder a un xenófobo racista como es Donald Trump. Ahora en Francia, estamos muy cerca de saber si van a seguir el ejemplo americano y van a llevar el racismo a lo más alto.

¿Por qué está sucediendo esto? ¿Por qué el mundo parece dar un paso atrás en la historia en lugar de seguir avanzando? No podríamos averiguar lo que pasa por la cabeza de cada uno de los votantes de Marine Le Pen o de Donald Trump, pero todos comparten un denominador común: el terror. Ante los oscuros episodios terroristas que están acechando a Europa y al mundo entero, estos candidatos transmiten un discurso de esperanza manifestado en la expulsión de inmigrantes, el rechazo de refugiados, y la privación de derechos básicos como la sanidad, medidas que convencen a una gran mayoría de la población.

¿Cuántas veces habremos oído la frase “Los inmigrantes sólo vienen a quitarnos el trabajo”? Votando a Marine Le Pen, ya no tendremos ese “problema”, ya que ella se encargará de sancionar a los empresarios que den trabajo a esta gente “tan peligrosa”. Nosotros, los españoles, seríamos inmigrantes en Francia, ¿Qué pasa si vamos a buscar trabajo allí y Le Pen está en el poder? ¿También nos expulsaría?

Es cierto que se ha demostrado que muchos de los ataques terroristas actuales han sido llevados a cabo por personas que se hacían pasar por refugiados. Por eso, la solución más fácil está clara: no dejar entrar a más refugiados. ¿Dónde ha quedado la solidaridad? ¿Por qué tienen que pagar justos por pecadores?

En definitiva, no sabemos si Francia seguirá la dirección que el mundo ha empezado a tomar, pero si Le Pen llega al poder, podemos estar seguros de que el camino que emprenderá no irá hacia adelante, si no hacia atrás.

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