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Los presupuestos de la discordia

Editorial
Economía

Recientemente el equipo de gobierno de Alcalá de Henares ha aprobado, por fin, los presupuestos generales para el presente 2014. Debemos incidir en el hecho  de que es  una prórroga  de los presupuestos generales de 2013.

El gasto corriente y las partidas económicas que se destinarán a los diferentes ámbitos municipales. Si ya en el anterior ejercicio el alcalde, Javier Bello, del Partido Popular, tuvo que enfrentarse a numerosas dificultades para sacar adelante los presupuestos, en esta ocasión directamente la oposición se ha negado a apoyar el proyecto, siendo imposible cualquier negociación entre las fuerzas políticas.

Independientemente del contenido de los presupuestos, resulta decepcionante observar cómo ninguno de los cinco partidos de Alcalá de Henares que tienen representación, esto es, PP, PSOE, IU, España 2000 y UPyD hayan sido capaces de llegar a un acuerdo de mínimos. Convendría recordar a los miembros de IU y España 2000, asimismo, su abstención (que no negativa) en la votación de los presupuestos de 2013. ¿Se puede entender su actual desacuerdo, por tanto, más como una estrategia política que como una medida pensada en pro de los complutenses? También en este punto cabe preguntarse si alguno de los partidos que no han accedido a negociar con el equipo municipal han procedido así para intentar ocultar los escándalos de corrupción que les han salpicado en los últimos tiempos.

Alcalá y sus habitantes han sido víctimas de un mal que aqueja, de manera endémica por lo que parece, a toda España. Las luchas entre partidos que, más que por sus votantes, prefieren pelear por conservar su estatus, siendo los problemas de los electores algo accesorio. No debería olvidarse la oposición que los presupuestos que el PP ha prorrogado son los que afectarán a los votantes del resto de partidos, por lo que por deferencia hacia ellos lo mínimo exigible hubiera sido que participaran en el proceso de elaboración de los mismos para, al menos, atenuar esas diferencias que la oposición ha calificado de “insalvables”.

Teniendo en cuenta que las próximas elecciones municipales serán en 2015, sería de esperar que antes de esa fecha los partidos que se sientan en el Salón de Plenos entierren el hacha de guerra y se esfuercen por llegar a un entendimiento, muy necesario por otro lado habida cuenta de la delicada situación a la que se han de enfrentar los municipios españoles en estos momentos, especialmente a raíz de la reforma de la Administración Local que ha aprobado el gobierno de Rajoy.

Gobernar en minoría es, sin duda, y más en las actuales circunstancias, la peor pesadilla de un político, pero para los votantes puede ser una auténtica oportunidad que lleve al debate, a que .un mayor número de ciudadanos se vean representados en la toma de decisiones y, en definitiva, a agilizar la vida política de una sociedad.

En Alcalá todas las fuerzas políticas, sin excepción, han desperdiciado la ocasión, pero todavía les queda una oportunidad, la última, para recuperar la confianza del electorado. Es mucho lo que se juegan, incluida la credibilidad de una democracia que se tambalea desde sus cimientos más profundos.

Comentarios

No creo que el no apoyar, o ni siquiera negociar, como en este caso los presupuestos que ha propuesto el Gobierno de un Ayuntamiento no puede ser visto como que estos partidos de la oposición no piensan en sus electores, me parecería más preocupante que apoyaran estos presupuestos sin motivos y que no hubiera diferencias entre los partidos políticos como en muchas ocasiones ocurre.  

Enhorabuena por el editorial y por la valentía de llamar a las cosas por su nombre y no salvara  ningún político. Está claro que el mal que aqueja a este país es el mismo a nivel local que nacional, la lucha por el status. Sin embargo me gustaría matizar que a mi juicio es más que un status, es la lucha por intereses de poder con los que enriquecerse. El verdadero problema que ha hecho no que la democracia deje de ser creible, sino que no exista, es la corrupción sistemática de partidos y sindicatos. Buen trabajo.

Una inestabilidad política basada en una ciudad arruinada por culpa de una malísima gestión, el amiguismo, los incompententes y, sobre todo, la corrupción.

Con un ex-alcalde más dedicado a convertirse en el mejor coleguita de Esperanza Aguirre y un actual alcalde dedicado a... no se sabe muy bien qué (bueno sí, robar al contribuyente) mal destino augurua para la ciudad.

Una inestabilidad política basada en una ciudad arruinada por culpa de una malísima gestión, el amiguismo, los incompententes y, sobre todo, la corrupción.

Con un ex-alcalde más dedicado a convertirse en el mejor coleguita de Esperanza Aguirre y un actual alcalde dedicado a... no se sabe muy bien qué (bueno sí, robar al contribuyente) mal destino augurua para la ciudad.

 

Inés Arroyo

Andrea Rodríguez

Paloma Barroso

Noemí Posadas

Isabel Gil

Sara Ortiz

Es una pena que la fuerza política no se haya perdido solo en Alcalá, sino en toda España. Los presupuestos de una ciudad son fundamentales para el funcionamiento de esta y es muy importante decidir en qué gastar cada céntimo. La oposición tiene muy fácil decir cómo lo haría utilizando discursos demagógicos que gusten a los ciudadanos. Sin embargo, a la hora de la verdad no es nada fácil y nosotros no tenemos la capacidad ni el poder de actuar en contra de las decisiones. Una pena.

Se trata de un editorial muy bien estructurado y que dice las cosas claras. Desgraciadamente, la situación que se está viviendo en el ayuntamiento de Alcalá no es única sino que se trata de una realidad demasiado frecuente en la mayoría de los ejecutivos locales. Si los políticos no se preocupan de defender a los ciudadanos que son quiénes les votan, ¿qué función adquieren en esta nueva percepción de la sociedad? Buena pregunta que, lamentablemente, sigue sin una respuesta válida. 

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