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TRAS LA PRIMAVERA LLEGÓ EL INVIERNO Egipto

Crónica
Rebeliones árabes
Elecciones de Egipto. Imagen Al-Sisi
Egipto celebra su segundo proceso electoral tras una campaña cargada de agitación y cuyo principal candidato es el actual dictador del país.
En la primavera del 2011 no sólo florecían los campos, también la esperanza de unos jóvenes que anhelaban los derechos y garantías de un país democrático y acabar con una dictadura eterna. Las manifestaciones en la Plaza Tahrir se convirtieron en el fin de la familia Mubarak y en el comienzo de un prometedor proyecto con las primeras elecciones libres y democráticas del país donde el partido de los hermanos Musulmanes fue elegido por el 51% de los votos como los líderes encargados de continuar el movimiento iniciado en el país, pero su ideología no gustó al 49% restante que continuó con las movilizaciones.
El mariscal del ejército egipcio Abdel Fatah Al-Sisi aprovechó esta grieta para dar el golpe de estado, suspender la legislación del momento y devolver a Egipto al estado dictatorial de la época Mubarak. Sin embargo el pueblo no aceptaría de forma sumisa continuar con un régimen militar, es por ello que Al-Sisi intenta legitimar su poder convocando unas elecciones representativas en marzo que le den la victoria cerrada y sin posible réplica popular.
El proceso se desarrolla sin transparencia: retirada forzosa de todos los opositores, medidas persuasivas hacia la población y un abierto simpatizante de Al-Sisi, Musa Mustafa Musa, como único rival.
Comienza la primera jornada de los tres días que duran las elecciones con Al-Sisi como favorito. Dos días sin apenas participación, llevan a Al-Sisi a hacer un llamado a la población a acudir a las urnas (a pesar de que los egipcios están obligados por ley a votar) y reafirmarse como un líder querido por la mayoría del pueblo. Al-Sisi necesita una victoria cerrada y sin posible réplica popular por miedo a otras revueltas.
En todo este ambiente electoral, surgen las primeras medidas persuasivas denunciadas por las oenegés locales e internacionales. El miércoles concluye el periodo de elecciones con un ascenso de la participación electoral, triplicandose y llegando al 46%.
Finalmente, Al-Sisi se alza con la victoria electoral con el 97% de los votos frente al 3% de su principal oponente, Musa. Con todo, más de la mitad de la población se abstiene a votar y siguen las denuncias por irregularidades, llegandose a hablar de amaño de las elecciones.
 
UNAS ELECCIONES LLENAS DE IRREGULARIDADES PERO SIN
OBSERVADORES INTERNACIONALES
 

 

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