GlocalPressUrjc

Menú principal

Se encuentra usted aquí

LOS INUITS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

Reportaje
Culturas
Formas de vida esquimal
Inuits
En los últimos años, el deshielo del Ártico se está produciendo a un ritmo tan acelerado que hace peligrar la supervivencia de una de las culturas más ancestrales que conocemos. Las consecuencias ya se están haciendo notar con un aumento del nivel del mar y la desaparición de superficies terrestres en esta parte norte de nuestro planeta, donde los Inuits tendrán que luchar para adaptarse a un modo de vida que les obligará a alejarse de sus costumbres.

LOS INUITS EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

 

En los últimos años, el deshielo del Ártico se está produciendo a un ritmo tan acelerado que hace peligrar la supervivencia de una de las culturas más ancestrales que conocemos. Las consecuencias ya se están haciendo notar con un aumento del nivel del mar y la desaparición de superficies terrestres en esta parte norte de nuestro planeta, donde los Inuits tendrán que luchar para adaptarse a un modo de vida que les obligará a alejarse de sus costumbres. Ni siquiera una reducción de las emisiones de CO​2

está ya a tiempo de evitar el calentamiento global y el notable cambio climático que estamos sufriendo. Hablar de Inuits nos hace pensar en muy lejos, en temperaturas bajo grados y en una cultura muy arraigada a la influencia de las auroras boreales y a la creencia en los espíritus. Supone imaginar lugares inhóspitos, donde a pesar de no existir plantas y muy poca vida animal, sí hay vida humana. Apenas cuatro millones de personas son las que habitan en toda la región del norte terrestre, conocido como el Ártico.  A lo largo de Alaska,, Siberia, Canadá y Escandinavia viven unos pueblos indígenas conocidos tradicionalmente como esquimales. Sin embargo, esta palabra traducida por los indios como “comedor de carne cruda”, es considerada ofensiva en algunas regiones, por lo que lo correcto es denominarlos inuits; en especial, a los pueblos que residen en Alaska y Canadá.  Desde sus orígenes y hace más de un siglo, estas tribus cazadoras tuvieron que adaptar su vida al duro paisaje de la tundra, y sobrevivir a base de la caza y la pesca. Ballenas, focas y peces eran su principal manjar ante la inexistencia de cualquier tipo de planta o fruto. Protegían su cuerpo de las bajas temperaturas con vestimentas y botas hechas de piel de animal, y se trasladaban de un lado a otro con trineos que eran arrastrados por grandes perros; normalmente, huskies. Como viviendas, levantaban iglús. Es decir, un tipo de construcción hecho a base de bloques de hielo colocados unos sobre otros en forma de espiral hasta terminar en forma de cúpula, y al que forraban por dentro con pieles para conseguir un poco de calor.
 De esta manera es como pasaban los duros inviernos hasta que el sol de primavera asomaba y el deshielo les hacía migrar hacia campamentos de verano. Allí, intercambiaban los ladrillos de hielo por pieles estiradas sobre un marco hasta conseguir dar forma a tiendas de campaña. Para los inuits, todo a su alrededor, ya sea personas, animales u objetos tiene un espíritu que sobrevive más allá de la muerte. De manera que no creen en deidades pero sí en la reencarnación. Respetan la naturaleza y creen que la humanidad, la tierra y los animales están unidos física y espiritualmente formando parte de un mismo universo. Sin embargo, ya casi podríamos hablar de todo esto con cierta melancolía. Y es que, desde los últimos años, el calentamiento global está provocando el deshielo del Ártico. Las temperaturas son cada vez más altas y las capas de hielo más frágiles. La subida del nivel del mar puede llegar a hacer desaparecer pueblos costeros y placas de hielo, dejando un espacio libre para embarcaciones que lo único que traigan sea más contaminación. Y si el hielo desaparece, también lo hacen los animales que viven allí; el oso polar, acostumbrado a vivir en este tipo de hábitat, cada vez encuentra menos alimento debido a que las focas y algunos peces están empezando a moverse a otras regiones en busca del suyo propio. Dentro de esta lucha por la supervivencia, solo los más fuertes lo conseguirán, ya que se verán obligados a acercarse a la tierra en busca de otro tipo de alimentos y con el consiguiente riesgo además de quedar atrapados ante la posibilidad de que el hielo que le lleve de regreso se rompa o derrita. Su extinción podría estar cerca, ya que nunca han vivido en un clima cálido y se duda de que lleguen a sobrevivir. Todo un drama el que puede llegar a ocurrir y del que ya se están sufriendo algunas consecuencias como estas. El calentamiento ha hecho saltar una alarma que parece no ir en retroceso, sino que, por el contrario, avanza dos veces más rápido en esta zona ártica que en el resto. Los inuits, estos pueblos indígenas que durante más de 6000 años han conseguido ser la cultura más ancestral, van a tener que readaptarse a una nueva forma de vida, y dejar de lado muchas de sus tradiciones. No significa que vayan a desaparecer, pero sí que verán muy de lejos aquellos maravillosos tiempos en los que solían dormir bajo un cristal de hielo, dedicarse a la caza del salmón u observar a aquellos felices osos polares cómo disfrutaban saltando de panza al mar.        Grupo 3.

 

Desarrollo en Drupal por Suomitech