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La crisis, ¿un problema de todos?

Editorial
Crisis Mundial
La palabra más de moda y en boca de todos. Continuamente nos referimos a ella porque no hay ningún sector que nos libre de su presencia. Se ha empoderado y sin desearlo se ha convertido de manera mundial en una de las palabras favoritas en las conversaciones.
Crisis Mundial. La palabra más de moda y en boca de todos. Continuamente nos referimos a ella porque no hay ningún sector que nos libre de su presencia. Se ha empoderado y sin desearlo se ha convertido de manera mundial en una de las palabras favoritas en las conversaciones.
 
Todos hablamos de la crisis económica mundial, que comenzó en el año 2008 originada en los Estados Unidos por los fallos en la regulación económica, la gran cantidad de delitos cometidos por los bancos, la sobrevalorización de productos, crisis alimentaria mundial y energética, la amenaza de una recesión en todo el mundo, crisis crediticia, hipotecaria y de confianza en los mercados … fue detonada por una crisis hipotecaria, la próxima burbuja explotará este año en las “profundidades más oscuras del mercado crediticio”. Los mercados de bonos serán los que desencadenen el caos.
 
También vigilamos los pasos de Trump, nos inquieta el Brexit, no perdemos pista de la intervención del gigante China en los mercados y aún seguimos con nostalgia buscando al culpable de las hipotecas, de la falta de liquidez y de solvencia.
 
En esa crisis están dos franjas de población, a nivel mundial, los jóvenes que no han podido acceder a un puesto de trabajo y les piden experiencia, que no pue- den tener porque no los contratan (más de un 50 por ciento de jóvenes sin trabajo, y entre los que tienen empleo con uno de cada cinco cobrando menos de 300 euros al mes) y los mayores de 45 a 50 años, por- que, aunque tengan mucha experiencia, son “mayores”; a pesar de que un estudio que ha visto la luz estos días dice que la población adulta es aquella mayor de 50 años, ¿en qué quedamos?
 
Gérard Duménil: “Las clases superiores buscan disminuir el costo del trabajo”

 
Influye en toda esta crisis los precios de los bienes de consumo, que se les paga a nada a los productores y se les cobra multiplicado por cientos a miles a los consumidores finales, materias primas, petróleo, …
 
En Eurasia habrá detonante de una gran crisis aún en ciernes: 2018 sería año para una “gran crisis inesperada”, que nos afectaría en  todos los órdenes también a la globalización, a la identidad cultural. En esas crisis, cada vez mandan más los poderosos y pueden menos las minorías; con cada vez más pobreza energética.
Un conjunto de relaciones sociales, culturales y económicas llamado globalización o aldeanización del mundo.
 
La integración internacional produce consecuencias económicas, políticas, culturales, medioambientales, de consideración del otro, comunicaciones instantá- neas, conocimiento de violencias de género (no solo de mujeres, también de toda persona con su identi- dad que no esconde ni debe hacerlo, respondiendo de este modo a su propia individualidad que causa otra crisis esta de carácter interno, que afecta al en- torno y al mundo…)
 
Hoy todos pertenecemos a un círculo giratorio. Vivimos en la globalización, y ello nos obliga a estar pendientes de los pasos del otro porque no quere- mos ser vulnerables ni caer, solo queremos escapar; sí, de ella. De la palabra favorita.

¿Y el terrorismo? Esta crisis da más miedo. Aquí no hay quien escape. Se mantiene latente y camuflada para aporrearnos cuando se le antoja. Y de nuevo, ahí estamos girando en el círculo, sin librarnos de que hoy toque en París, mañana en Houston y el mes que viene a saber dónde.
 
Aunque esto… en otro momento, ¿no creen?

 

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