GlocalPressUrjc

Menú principal

Se encuentra usted aquí

Juan Soto Ivars: “La indignación es uno de los motores básicos de la reputación en la red”

Entrevista
Indignados
Juan Soto Ivars, periodista y escritor.
Son las 13.30. Al primer tono contesta. Le damos las gracias por atender a los estudiantes de este país y nos recuerda que hace poco él también lo fue. Juan Soto Ivars es periodista, escritor y autor del ensayo: Las redes, las mismas que nos pusieron en contacto y que por medio de ellas acordamos esta entrevista.

A muchos les sonará por su aparición en el programa Salvados y a otros por sus irreverentes y anti-políticamente correctos artículos en medios como el Confidencial o El País. Un periodista capaz de escribir un artículo titulado “Putos viejos” para denunciar el inmovilismo de los jóvenes. Lo cierto es que, a pesar de su edad, cosecha importantes premios literarios y es miembro del Consejo asesor de la Fundéu.

Contrario y preocupado por la polarización en la red donde leemos al que piensa como nosotros y bloqueamos al disidente, Soto Ivars, nos cuenta su visión sobre las nuevas formas de indignación desde el sofá y las negativas reacciones sociales e institucionales que conllevan. Todo un contexto que se convierte en un hackeo a la democracia imponiendo límites a la libertad de expresión y censurando lo que no se censuraba desde el inicio de la actual democracia hasta hace cinco años.

“Las redes fomentan el ingenio y al mismo tiempo lo persigue”

El origen de la indignación virtual lo relaciona directamente con la crisis económica: “Hace un tiempo convivía la indignación y la frivolidad. Esto empezó a cambiar a partir de 2011. Ya en 2014 frivolizar con ciertos temas en la red se convierte en un ejercicio con riesgos para la persona que está frivolizando.” Y teoriza sobre los espejismos de revolución como producto de las redes: “muchas veces la persona que está muy indignada en las redes, participando en un hashtag de protesta o firmando peticiones, considera que ya ha hecho el trabajo”. Sin embargo, considera que las formas de presionar al poder siguen siendo las mismas: manifestarse en la calle (por eso el gobierno intentó entorpecer con prohibiciones las manifestaciones con la Ley Mordaza), el trabajo sindical -por muy mal que funcionen los sindicatos- y el voto. Esas siguen siendo las formas de cambio social y las redes nos distraen de canalizar la energía hacia un sitio donde vaya a servir de algo.
 
“Los likes tienen un efecto dopamínico en el cerebro”
 
Para Soto Ivars “la indignación es uno de los motores básicos de la reputación en la red”. Y es que, mostrar indignación por las redes es mostrarse comprometido -aunque sea solo de palabra- lo que conlleva una mayor reputación y un aumento asegurado del número de me gusta y/o seguidores. Motivo por el que “se tiende a exagerar la indignación en la red. Este tipo de comportamientos tienen un aplauso muy rápido y muy masivo.” De alguna manera, “las redes han creado una especie de universo sensitivo extremadamente frágil donde todo el mundo parece que se ofende, pero a la mínima que rascas un poco en esa ofensa y en esa sensibilidad es falsa.”
 
“Se generan aldeas ideológicas donde todo el mundo es autocomplaciente y se da la razón, donde el matiz se persigue y se bloquea.”
 
Las redes, en tanto en cuanto empresas privadas con intereses privados, por cómo están programadas “tienen un efecto nefasto sobre la polarización social”, este hecho lo estudia el activista Eli Periser en su libro ‘El filtro burbuja’. Las redes sociales tienden a enseñarte a gente que piensa como tú para que te sientas cómodo y no tengas muchas disonancias cognitivas: “El efecto de las redes en la democracia es bastante malo ya que tiende a que la gente se polarice, se encierre en sus opiniones, reciba apoyos de gente que piensa como ellos y deje de ver a gente que no piensa como ellos. Esto se está notando en las elecciones. El caso Cataluña es difícil de imaginar sin el factor de redes sociales detrás o lo que ha pasado con Trump. Se generan islas donde la gente es muy autocomplaciente y se dan la razón entre ellos.”
 
Un factor a destacar dentro de todo este maremagnum de indignación virtual es el humor como herramienta para manifestarnos en relación con los temas que nos interesan: “Hay en las redes una energía creativa que convive con movimientos de censura muy fuertes. Conviven de manera muy extraña, a veces no se tocan. Las redes fomentan el ingenio y al mismo tiempo lo persigue, lo cual demuestra que los movimientos de presión son muy arbitrarios.”
 
“Una persona ofendida no tiene mayor legitimidad que una persona no ofendida.”
 
Cualquiera puede sentar en un banquillo como acusado a quien simplemente nos ofende, con o sin intención, a pesar de que la ofensa no es un acto delictivo, “la ofensa no tiene ninguna legitimidad”. Sin embargo, las últimas sentencias judiciales en este sentido están convirtiendo la ofensa en una prueba de culpabilidad. Algo similar pasa con las palabras “acoso”, “amenaza” e “insulto” si estas palabras se desvirtúan pierden su significado real.
 
Hablando de un caso cercano en el tiempo: Si bien el rapero Valtonyc ensalza a ETA y con ella amenaza a personas públicas, estas no son amenazas reales puesto que ETA ya no existe como banda terrorista ni el rapero pertenece a esta organización. “Hay que distinguir entre un insulto y una calumnia. El insulto no debería estar penado, pero sí la calumnia. La amenaza en sí debe estar penada legalmente, pero hay que definir correctamente cuándo realmente se trata de una amenaza”.
 
El odio es algo muy difícil de generar. Por ejemplo, “lo que consiguieron los nazis contra los judíos requirió de unas estructuras muy fuertes y además un contexto muy grave como fue una situación catastrófica en Alemania tras la I Guerra Mundial. Se necesitó una estructura gigantesca para expandir ese odio.” Por muchos seguidores que tenga un tuitero es poco factible que solo a través de unas palabras sea capaz de condicionar las acciones de alguien en la vida real.
 
“Los sistemas legales irán cambiando hacia la restricción de la libertad.”
 
En este sentido, las legislaciones ya se están cambiando para que el simple hecho de la ofensa se convierta en una prueba de culpabilidad. Expresar el deseo de que alguien muera puede ser un mal sentimiento o una muestra de odio, pero no siempre implica una amenaza.
 
La UE a partir de mayo obligará a las páginas web que justifiquen de manera más detallada el uso de datos. “Esto afectará muchísimo a los medios de comunicación. Facebook ya está tomando decisiones para erradicar las noticias de su plataforma” y estas medidas pueden ser determinantes en el futuro de la red en los próximos años.
 
El progresivo control de las redes va a obligar a la reinvención de los movimientos reivindicativos indignados actuales. “Sociológicamente todo podría seguir igual, pero un cambio tecnológico puede trastocar totalmente el escenario.”
 
Soto Ivars se muestra dudoso sobre el futuro de la red, pues admite que “algunas veces ha hecho predicciones que luego no se cumplen”. Nos invita a que dentro de un año nos pongamos en contacto con él para charlar sobre qué ha sucedido en el mundo virtual de Internet, que se ha convertido en imprescindible para los movimientos sociales en general.

 

Desarrollo en Drupal por Suomitech