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España ante la crisis y la indignación

Reportaje
Indignados
España puede perder tres generaciones de derechos sociales, bienestar y democracia.

Lucelia Torres
Madrid 13 MARZO 2017 - 18:37

Durante varios años la experiencia de los indignados tomando las calles y plazas de las ciudades españolas, ha supuesto el levantamiento de la mayor autoorganización popular que han conocido las ciudades europeas en las últimas décadas.

La crisis económica está originando escenarios nuevos pero relacionados con el aumento de la pobreza, que supone que en el año 2022, España tendrá 18 millones de pobres, dando paso a una población envejecida, empobrecida y desestructurada, ya que está siendo sacudida por la codicia de los mercados financieros, cayendo en una espiral de más crisis, más pobreza y más desigualdad. Situación muy peligrosa y parecida a la que vivieron América Latina y el Este Asiático en las últimas décadas del siglo XX a consecuencia del ajuste estructural.

Estos países tardaron entre 15 y 25 años en recuperar los niveles de pobreza que había antes de la crisis. Esto nos permite reflexionar que, si no se cambian las medidas políticas que se están aplicando, puede llevarnos hasta tres décadas recuperar el nivel de bienestar que había en España antes del estallido de la crisis a finales de 2007.

Es casi inevitable para la gente de la tercera edad ver similitudes y diferencias con los movimientos de indignados que se dan en esta segunda década del siglo XXI, y los que vivieron durante el franquismo, enfrentándose a otra crisis mundial devastadora.

        

Fig. 1 Manifestación contra los recortes en Barcelona. Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Al llegar la crisis financiera a los alrededores de Europa llegó un nuevo desencanto. Sobre todo, en España, en la generación de los 25 a los 40 años, donde muchos jóvenes se encuentran con la certidumbre de que vivirán peor que sus padres. Los hechos son contundentes y el 40 % de los jóvenes españoles está en el desempleo. En no pocas ocasiones se ven abocados a emigrar y, como dicen sus pancartas en cada manifestación, están “sin vivienda, sin pensiones, sin miedo”.

La crisis no es para todos

De continuar la reciente progresión de crisis en España, en 10 años se alcanzaría la cifra del 40% de ciudadanos en pobreza total en el país. Sin embargo, desde la ONG advierten que este empobrecimiento sería mayoritario, pero no general. Así, en diez años la desigualdad habría tomado unas dimensiones descomunales y el 20% de las personas más ricas en España podrían llegar a ingresar, de media, 15 veces más que el 20% de las personas con menos renta. Así lo refleja Intermón Oxfam en su informe del 2012: “Crisis, desigualdad y pobreza”.

En el sistema capitalista de España, una crisis es lo más parecido a una enorme limpieza de la economía. Inevitablemente, la pagan los trabajadores y las personas más débiles de la sociedad. El abismo entre pobres y ricos ha aumentado en casi todos los países europeos, pero es particularmente fuerte en España donde la percepción de la desigualdad es patente.


Con estas políticas de recortes España será más pobre y desigual


Para muchas familias, el tener que pagar el recibo de la luz, comprar los libros del colegio de los niños o hasta acceder a una completa alimentación se ha convertido en un muro inaccesible como resultado de la crisis actual.

Los jóvenes eran el principal nutriente de estas rebeliones que buscaban cauces directos de participación ciudadana en la política; ahora son nuestros mayores los que han salido a la calle por una pensión justa, y por eso hacen un llamamiento a los más jóvenes para que se unan en su lucha, ya que en 20 años las pensiones se quedarán en la mitad y la esperanza de vida seguirá aumentando. Cada día son más el número de pensionistas que no piensan parar hasta que se les garantice una pensión digna.

       

Fig. 2 Un hombre busca comida en un contenedor mientras un empleado de un supermercado tira comida en el de al lado. (Reuters)

Por otra parte, AROPE menciona que el riesgo de exclusión cae casi dos puntos entre los menores de 16 años y se coloca en el 31,7%. La desigualdad económica cada vez mayor y el descenso de los ingresos bajos y medios suscita un abismo muy grande entre ricos y pobres, lo que genera un peligro político, aunque más disimulado.  

Es hora de que se den cuenta de que en este caso no se trata de un exceso o desbordamiento, sino de un error del sistema político. Ya es hora de algo nuevo.

Infografía | Estado de la pobreza en España.

 
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