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Caos, mentiras y plagios de libros.

Editorial
Universidad
El rector saliente, Fernando Suárez
Al inicio del cuatrimestre, los alumnos de la URJC fueron notificados por correo electrónico de que el campus virtual contaba con una nueva herramienta para detectar trabajos copiados. “No corta/pegues que te pillaremos”, parecía advertir el comunicado. No deja de ser irónico que el sistema antiplagio se pusiera en marcha justo entonces, cuando el escándalo producido por los supuestos plagios del ya ex-rector había provocado la convocatoria de elecciones anticipadas.

Al inicio del cuatrimestre, los alumnos de la URJC fueron notificados por correo electrónico de que el campus virtual contaba con una nueva herramienta para detectar trabajos copiados. “No corta/pegues que te pillaremos”, parecía advertir el comunicado. No deja de ser irónico que el sistema antiplagio se pusiera en marcha justo entonces, cuando el escándalo producido por los supuestos plagios del ya ex-rector había provocado la convocatoria de elecciones anticipadas. Parece lógico exigir honradez a los estudiantes, pero seguramente tiene más sentido hacerlo cuando se predica con el ejemplo, y hay sospechas bastante fundadas de que el anterior rector ha plagiado numerosos artículos y trabajos académicos, entre ellos su tesis doctoral.

Fernando Suarez tuvo quizá un ataque de cordura, y finalmente optó por no presentarse a las elecciones, aunque otorgó su apoyo a uno de los candidatos, Javier Ramos, que previsiblemente llevará a cabo una gestión continuista: el 15 de febrero resultaría ganador los comicios con el apoyo de la mayoría del profesorado. La candidatura de Ramos, sin embargo, tampoco ha estado exenta de polémica. Le acusan de saltarse la Ley de Incompatibilidades, ya que estuvo vinculado a una empresa privada de telecomunicaciones —su área de conocimiento— siendo ya funcionario, algo que prohibe dicha Ley. Tampoco parece estar por la labor de investigar lo sucedido con el anterior rector, ya que considera que dicha tarea corresponde a los tribunales.

Rosa Berganza, licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, era la otra posible candidata al rectorado, mucho más crítica con la gestión que se ha llevado a cabo durante estos años. De hecho, obtuvo el casi el doble de sufragios que su rival: 4.416 frente a 2.812. Pero como sus apoyos eran mayormente entre los estudiantes y el voto es ponderado —el de los docentes tiene mucho más peso— Javier Ramos se proclamó vencedor. La candidatura de Berganza también estuvo salpicada de acusaciones de plagio, esta vez no en sus publicaciones académicas, sino en su programa electoral. Al parecer mayoría de las propuestas estaban copiadas de una candidatura de anteriores elecciones. Si bien esto es lícito y no se puede comparar en ningún modo con las acusaciones que se le hacen a Suarez, no parece muy elegante.

La campaña electoral se ha visto ensuciada también por algunos incidentes, lo que pone de manifiesto el clima de crispación que se vive en la institución. La policía tuvo que intervenirpara impedir que unas asociaciones estudiantiles repartieran folletos sobre las elecciones, al considerar que dicha propaganda violaba la ley electoral, e incluso se produjo una presunta agresión dentro del recinto universitario de un catedrático a otro profesor, motivada por las diferencias personales respecto al anterior rector. El presunto atacante sería, de confirmarse los hechos, Rodrigo Pérez Bustamante, catedrático de Historia, y amigo y colaborador del ex-rector Fernando Suarez. El agredido, el catedrático de Historia del Derecho Bruno Aguilera, declaró que demandaría a Pérez Bustamante tras los comicios. En cualquier caso, probablemente lo más triste de todo el proceso electoral ha sido la escasa participación de los estudiantes, seguramente motivada por el desapego que sienten hacia los órganos de gobierno de la Universidad.

La manera en que se ha gestionado esta crisis, el desarrollo de los comicios, las acusaciones a los candidatos y los conflictos durante la campaña hacen peligrar el prestigio de la URJC y el de sus futuros graduados. La más remota posibilidad de que un rector plagie sus artículos es inadmisible. Inadmisibles son también las dudas sobre el nuevo rector en el cargo, y sobre la candidatura alternativa. Y es que la mujer del César no solo debe ser honrada: también tiene que parecerlo. Los cargos públicos parecen a veces ignorar este hecho fundamental.

¿Se trasladarán estos problemas de gestión a la calidad de la enseñanza? Esperemos que no. Afortunadamente, la Universidad cuenta también con buenos profesionales: profesores competentes que están al margen de tramas políticas. Es hora de que entre todos, docentes y alumnos, nos pongamos a trabajar y recuperemos el orgullo y el prestigio que la URJC merece.

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