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El FMI desconcierta con un vaivén de cifras en la economía española

Crónica
Economía
Fachada de la Bolsa de Madrid
El pasado martes comenzaron en Washington las jornadas de primavera del Fondo Monetario Internacional. En ellas, el FMI ha elaborado una lista con las previsiones de crecimiento económico de cada país. Estas jornadas llegaban con viento a favor de la economía global gracias al sólido crecimiento actual de las principales potencias económicas.

Advirtió, también, de que un incremento en la inflación en Estados Unidos, consecuencia del agresivo estímulo fiscal lanzado por Donald Trump, podría provocar tensiones financieras, algo alarmante por el elevado endeudamiento global.

Los economistas dicen que este estímulo fiscal puede sobrecargar la economía, lo que llevaría a la Reserva Federal a acelerar su ajuste monetario por encima de lo previsto. Además, este estímulo se ha producido a la vez que una tasa de desempleo en EEUU del 4,1%, la más baja desde 2000. Esto tendría importantes consecuencias para otros bancos centrales, como el Banco Central Europeo, que mantiene el precio del dinero en torno a cero para estimular la economía y va más lento en el ciclo de ajuste, y se vería obligado a reaccionar. La media de deuda respecto al PIB de los países avanzados se sitúa en el 105%, mientras que en las economías emergentes está al 50% de su PIB.

La previsión que hace el FMI sobre la economía española dista, si nos quedamos en la superficie, de este ambiente pesimista en torno a la economía estadounidense y el equilibrio económico mundial. Si en enero se preveía un crecimiento del 2,4% a lo largo de este año, en las jornadas de primavera esa previsión ha subido hasta el 2,8%. La revisión coloca a la economía española entre las más dinámicas del panorama mundial, pronosticando un crecimiento del PIB superior al de Alemania y Francia (solo Estados Unidos crece más, con un 2,9%). Estos datos llegan después de la incertidumbre que produjo la crisis catalana. Los temas de la economía española que más preocupan al FMI de cara al futuro es la deuda pública y el débil mercado de trabajo.

Cuando decimos que distaban del ambiente pesimista global solo en la superficie nos referimos a que, al profundizar, salen a la luz varios peros. En primer lugar, encontramos unas tendencias de futuro que se van frenando de forma notable y que para 2020 quedarán por debajo del 2%. Estos últimos pronósticos están sujetos a un amplio margen de error y se verán revisados muchas veces, pero sí se puede establecer que la ralentización prevista ya en el corto plazo llegará con una enorme bolsa de paro que no se ha conseguido reducir lo suficiente (la tasa de paro supera el 16%), la deuda pública se sitúa aún en el 98% del producto interior bruto (PIB) y los precios de la vivienda empiezan a recordar a los años de la burbuja crediticia.

El mercado laboral sigue siendo el principal nubarrón de la economía española. El FMI insiste en la dualidad del mercado de trabajo en España, considerando una excesiva protección del empleo fijo con relación a la desprotección del empleo temporal. Para 2018 calcula una creación de 384.000 puestos de trabajo, que dejará la tasa de desempleo en el 15%, aunque en 2019 hay un frenazo con 148.000 nuevos empleos (14,7%).

El FMI se refiere, además, a que nacen menos personas y el flujo migratorio es menor que antes de la Gran Recesión, así que el grupo de españoles en edad y capacidad de trabajar bajará si no se altera el guion. Según cálculos del FMI, basados en las previsiones demográficas de Naciones Unidas, la tasa de actividad caerá al 50% en 2050, frente al 58% con que acabó el año pasado.

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