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La violencia en el deporte y el mundo ultra

Reportaje
Nacional
Los ultras del fútbol se encuentran en el punto de mira tras los últimos acntecimientos ocurridos en Europa. Sin embargo, esto es algo que lleva años pasando.

 

El pasado 22 de febrero el mundo del deporte en general y el fútbol en particular, volvió a mancharse de sangre. En esta ocasión otro policía, Inocencio Alonso, perteneciente al cuerpo de antidisturbios de la Ertzaintza, falleció de un infarto debido al estrés provocado por los Ultras de dos clubes de fútbol: Herri Norte (Athletic de Bilbao) y los radicales rusos del Spartak de Moscú. Con el fallecimiento del integrante de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, en España hemos alcanzado la docena de muertos relacionados con el mundo del fútbol.

La primera muerte con violencia dentro del mundo del fútbol en España tuvo lugar en 1982, el vicecónsul de Suecia en Benidorm falleció a causa debido a multitud de golpes que recibió durante una trifulca en un partido de aficionados en Barcelona. No es hasta 1991, y cuatro muertes violentas después producidas en ligas aficionadas, cuando nos encontramos la primera muerte producida por grupos ultras organizados: Frederic Rouquier, un aficionado francés del RCD Espanyol es apuñalado por miembros del grupo ultra del FC Barcelona, los Boixos Nois. El aficionado periquito, como se conoce popularmente a los seguidores del club barcelonés, que falleció aquel día salía tenía veinte años.

Otro de los casos más sonados en nuestro país es la muerte de Aitor Zabaleta. Éste era seguidor de la Real Sociedad de San Sebastián y fue asesinado por un miembro del Frente Atlético en los aledaños del estadio Vicente Calderón cuando salía del partido con su novia. Corría el año 1998 y a su asesino, Ricardo Guerra, la Justicia le condenó a 17 años de prisión; en el año 2012 y volviendo de un permiso penitenciario, al realizarle un cacheo previo al reingreso en el centro penitenciario, al miembro ultra del Atlético de Madrid se le encontraron 150 bolas de hachís. El año próximo, la Real Sociedad estrenará estadio nuevo, en el que dedicará una grada con el nombre de Aitor Zabaleta en honor al aficionado asesinado hace 20 años.

Con respecto al grupo Frente Atlético no se trata de un caso aislado, en 2014 un ultra miembro de los Riazor Blues, seguidores del Deportivo de la Coruña, apareció muerto en el río Manzanares. Esta muerte se dio ya que ambos grupos, de ideologías radicales y contrarias quedaron para pegarse a orillas del río madrileño resultando en una batalla campal en las calles de Madrid y como desenlace fatal la muerte de otra persona más. “Jimmy”, como era conocido el fallecido, de 43 años dejó solo a su hijo de corta edad en La Coruña para recorrer 600km con la única intención de pegarse a las nueve de la mañana con gente que no era afín a él ideológicamente. Su hijo quedó huérfano esa fría mañana del 30 de Noviembre. Huelga decir que esto nada tiene que ver con el fútbol y mucho menos con el deporte. Otro caso más del Frente Atlético sucedió el mes pasado, cuando un miembro de este grupo apuñaló a otro del mismo, el único lado positivo del hecho es que no tuvo el trágico final que los casos anteriores, tan “sólo” resultó herido de gravedad y salvó la vida gracias a la rápida atención médica de los sanitarios que se encuentran desplegados en todos los acontecimientos deportivos de gran afluencia, tras haber sido estabilizado fue trasladado rápidamente al hospital donde se recuperó de las heridas.

El jueves pasado, el mundo se enteró de la muerte del ertzaina Inocencio Alonso a través de las redes sociales (especialmente Twitter), donde corrió como la pólvora la noticia del hecho, seguida por una unánime y firme repulsa por parte de decenas de personalidades tanto de la vida pública de nuestro país como del mundo del fútbol: el alcalde de Bilbao Juan Mari Aburto, el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy Brey y el presidente de La Liga Javier María Tebas, entre muchos otros, mostraron su descontento y rechazo al desafortunado incidente.

 

 

 

 

 

Ya desde el mismo día previo hubo incidentes y enfrentamientos entre el grupo de radicales del equipo visitante Spartak de Moscú y los hinchas del Athletic de Bilbao. Enfrentamientos en los que la policía autonómica vasca pidió a los aficionados locales bilbaínos que no entraran en provocaciones de los rusos, pero de poco sirvió. Fueron los mismos ultras del Athletic de Bilbao, los Herri Norte, quienes comenzaron la masiva reyerta a los pies del estadio de San Mamés que provocó el paro cardiaco que se llevó último aliento del ertzaina. Otro viaje para pegarse, en este caso de más de 3800km. En esto es en lo que se ha convertido parte del futbol.

Un germen muy extendido en el fútbol español

No es de extrañar que la mayoría de clubes españoles cuente con un grupo de aficionados radicales dentro de sus estadios. Sin embargo, algunas directivas de clubes de Primera y Segunda División han tomado cartas en el asunto y han comenzado a cortar de raíz la proliferación de estos grupos violentos que ensucian el mundo del deporte. De entre los cientos de grupos ultras que se reparten por toda la geografía de nuestro país, podemos destacar varios grupos, especialmente por resultar los más violentos: Boixos Nois (Fútbol Club Barcelona), Frente Atlético (Atlético de Madrid), Ultras Sur (Real Madrid), Yomus (Valencia CF), Biris (Sevilla CF), Herri Norte (Athletic de Bilbao), Supporters Gol Sur (Real Betis), Bukaneros (Rayo Vallecano) Alkor Hoolingans (Alcorcón), Ultra Boys (Sporting de Gijón), Riazor Blues (Deportivo de la Coruña), Avispero y Ligallo (Real Zaragoza), Frente Bokerón (Málaga CF), Indar Gorri (Osasuna) y un largo etcétera. Estos grupos ultras, más allá de su “actividad oficial” la cual defienden es animar a su equipo dentro del estadio, utilizan el fútbol como excusa para exponer sus ideales y la violencia contra todo aquel al que les venga en gana, generalmente con ser de otro equipo ya es motivo suficiente para poder ser blanco de los miembros de estos grupos.

Infografía de EL PAÍSInfografía EL PAÍS

 

La expulsión de dichos grupos ultras comenzó en 2005 cuando el por aquel entonces presidente del Fútbol Club Barcelona, Joan Laporta, prohibió el acceso al Camp Nou a los Boixos Nois, por los incidentes que se produjeron en el derbi barcelonés entre el FC Barcelona y el RCD Espanyol: los Boixos lanzaron bengalas desde lo alto de la grada del estadio de Montjuic que hirieron a un niño perico en la cabeza. El siguiente presidente en sumarse a la lista fue el del Real Madrid en 2013. Éste, expulsó a los Ultras Sur y reconvirtió el lugar donde solían ponerse en una Grada de Animación conocida como "Grada Fans". En consecuencia, supuestamente y según informó Paco González en Radio COPE, los Ultras Sur profanaron con pintadas la tumba de la mujer del Presidente del equipo de Chamartín, Florentino Pérez. Los miembros del grupo radical de extrema derecha desmintieron estas informaciones a través de su cuenta de Twitter: @Fondo_Sur1980.

 

 

El último en sumarse a esta expulsión de grupos radicales, aunque de una manera más descafeinada, ha sido el presidente del Atlético de Madrid. Tras los trágicos acontecimientos producidos en los últimos años por el grupo ultra del equipo colchonero, Enrique Cerezo veta la entrada de cualquier pancarta, signo o bandera que haga referencia a ideología fascista, del Frente Atlético o de ideología extremista. Esto viene a significar que los miembros del grupo pueden entrar al estadio, pero se les prohíbe la portar y exhibir sus símbolos. Este gesto corresponde también a un intento de atraer inversores extranjeros, en concreto los grupos inversores chino Wanda e israelíes. Inversión a la que se oponían fervientemente los miembros del Frente Atlético.

Todos estos incidentes han logrado el endurecimiento de las sanciones por la violencia en el fútbol español. Desde entonces, muchos grupos han terminado con su actividad a la vez que la Policía ha detenido a integrantes de cada grupo por toda España. Pero siguen apareciendo casos y estadísticas como la que proporcionó EFE en la que sólo están considerados ultras de alto riesgo a nueve de estos grupos. Pero muchos de estos grupos, pese a realizar este tipo de incidentes, siguen entrando en los campos de fútbol.

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