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Dos heridos de gravedad en una pelea racial

Crónica
Sociedad
Cancha en la que se produjo la disputa.
Latinos y gitanos se enzarzan por el control de una cancha deportiva. Botellas y armas blancas causan nueve heridos, dos de ellos graves. Tras media hora de disputa, la policía municipal llegó para resolver el conflicto.

Es de sobra conocido que el deporte y sus numerosos organismos como la UEFA se esfuerzan por promover principios como el respeto, la tolerancia, la generosidad o el compañerismo. Todos ellos son parte fundamental para llevar a cabo una correcta actividad deportiva, y todos ellos quedaron suplantados hace unos días por otros como la violencia, la agresividad y la desconsideración.

Como cada tarde, la cancha deportiva situada en la calle Portugal de Fuenlabrada estaba el pasado jueves abarrotada de niños y adolescentes jugando tanto al fútbol como al baloncesto. El ambiente era de total normalidad, nadie se metía con nadie y los niños creaban y cumplían sus propias normas de juego. Como suele ser habitual, a medida que se acerca la hora de la cena, las madres y los padres acudían a recoger a sus hijos.

Es en ese momento cuando un grupo de jóvenes aprovechan siempre para jugar al baloncesto para, de esta manera, no molestar a los más pequeños. A pesar de ser simples partidos de barrio, la competitividad nunca falta, lo cual no quiere decir que haya problemas entre ellos, ni mucho menos. Sin embargo, esa noche se produjo la excepción.

Casualmente, los únicos que jugaban ese día eran unos latinos. La simple presencia de estos parece que molestó a unos jóvenes de raza gitana que pasaban por allí, ya que se acercaron a la cancha cuando los vieron y los comenzaron a amedrentar argumentando que la cancha era suya y que no querían verlos más ahí. No contentos con esto, empezaron a dedicarles insultos racistas. La respuesta de los dominicanos fue la de continuar su partido, ignorando las provocaciones.

Dado que no conseguían su objetivo de acobardarlos y echarlos, aún siendo superiores en número, los gitanos pasaron a la acción y la emprendieron a golpes  con uno de ellos. Fue entonces cuando se desencadenó la pequeña batalla. Los empujones dieron paso a los puñetazos, y los puñetazos a las patadas. La poca gente que andaba por allí se aglutinaba viendo lo ocurrido, pero nadie intervenía por miedo a salir perjudicado.

Cuando parecía que todo iba a quedar en una simple bronca que no iba a llegar a más, un dominicano se alejó del bullicio y cogió una botella de cerveza que lanzó a uno de los gitanos. Esta le impactó en la cabeza produciéndole una brecha. Ante esto, dos de sus compañeros sacaron una navaja cada uno, lanzando cortes a diestro y siniestro. Las consecuencias fueron terribles, ya que dos de esos cortes alcanzaron a dos dominicanos a la altura del estómago. El que parecía dirigir el grupo de los gitanos, asustado, echó a correr seguido por todos los demás.

Afortunadamente, en ese instante llegaban tres patrullas de la policía municipal de Fuenlabrada que habían sido alertadas por una mujer que lo contempló todo desde la ventana de su casa. Los agentes lograron detener a los jóvenes fugados, a los que tomaron declaración de los hechos allí mismo. Pocos minutos después acudieron varias ambulancias para asistir a los lesionados y para trasladar a los dos heridos por arma blanca.

Finalmente, los policías trasladaron a los implicados a comisaría. Los dos latinos permanecen aún gravemente heridos. El parte de lesiones se completa con un corte craneoencefálico, dos traumas cerebrales leves, una desviación de nariz, y una fisura de costilla. Ahora el caso pasa a estar a disposición judicial.

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