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Retando a la infancia

Reportaje
Comunidad de Madrid
Adiestramiento canino en Tres Cantos (Fuente: EL PAÍS)
Desde hace algunos años, muchos docentes están luchando por un cambio en la educación tradicional. Poner fin a las clases magistrales, buscar la interacción con el alumno, hacer más aplicaciones prácticas que explicaciones teóricas…

Aunque claro, el aprendizaje no ocurre sólo en las aulas. También se enseña a través de los extraescolares. Y antes era contada la oferta: fútbol, gimnasia rítmica, música, baloncesto, teatro y poco más. Así que la pregunta para los docentes en busca de la innovación fue obvia: ¿qué otras opciones hay para enseñar valores sin caer en tópicos?

Cada vez va siendo más normal ver, en el patio de un colegio, pequeños brotes plantados con cuidado formando un huerto urbano; aunque, en realidad, esta iniciativa empezó hace unos años. Y, ahora, muchas alternativas son tan extravagantes que parece que no hay manera de encajarlas en el colegio, a pesar de todo lo que pueden ofrecer a los niños.

Aquí es donde entra, por ejemplo, AdiestCan, única empresa en Europa en trabajar convivencia canina en colegios. Han impartido talleres durante el recreo en el colegio Carmen Hernández Guarch (Tres Cantos), entre otros centros. “Surgió de una maravillosa coincidencia, pues adiestramos al perrito del director de un centro y, al vernos trabajar, le pareció que los valores y las dinámicas podrían ser interesantes para los niños”, explica Anika, adiestradora de AdiestCan. Empezó hace un año con pocos niños, y, a día de hoy, ya no quedan plazas libres. Así, de una actividad que, de entrada, parece cotidiana, se aprende asertividad, liderazgo, y gestión de emociones como ira, miedo y frustración.



 

¿Qué más actividades innovadoras podemos ver dentro de las propuestas extracurriculares? Yoga, mindfulness, circo e incluso cocina. La mayoría de colegios ya están empezando a renovar toda la oferta, muchas sugerencias promovidas por el AMPA de los centros, aunque algunas siguen sujetas a las mismas propuestas que hace 20 años.

Para algunos padres, no es cuestión de que hayan cambiado sus propios intereses para buscar el aprendizaje de sus hijos, sino que los propios niños deciden qué es lo que quieren aprender, para ir motivados a las actividades extraescolares en lugar de ir por obligación, como si se tratara de una continuación del horario lectivo.

Es un cambio muy notable en la mentalidad de las escuelas, de los padres y, por supuesto, de los propios alumnos. Hace años, hubiera parecido impensable considerar el adiestramiento de perros, el yoga, o incluso, el avistamiento de aves, una actividad extracurricular. Y ahora, muchos de los niños aprenden la tolerancia, el respeto y la capacidad de interpretación de la realidad de manera diferente que le ofrecen actividades como, por ejemplo, el arte contemporáneo. Hace unos años era imposible imaginarse a un pequeño haciendo algo más que fútbol, teatro o baile.



 

Los docentes buscan cambios para que los niños crezcan con valores sólidos, con iniciativa, con creatividad y capacidad resolutiva. Sí, los docentes buscan el cambio. ¿Quién iba a pensar que el cambio no vendría de la mano de los docentes ni de los padres, sino de los propios niños?




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