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Lo que Velázquez se llevó

Editorial
Deportes
Autor - Pichu VI. Licencia: Creative Commons Attribution 3.
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Tras el último empate cosechado el pasado sábado 3 de febrero, no es la primera ocasión en la que Julio Velázquez demuestra inseguridad en el tramo final de los encuentros, tomando decisiones inadecuadas y perjudiciales para el equipo.

El partido disputado frente al Zaragoza el pasado sábado fue uno de los innumerables ejemplos en los que el Alcorcón no fue capaz de corresponder la superioridad en el terreno de juego con el marcador. Y es que Julio Velázquez, una vez más, no supo leer el partido, enfatizando el juego más defensivamente, olvidando el elemento más importante dentro del fútbol: el gol.

Nadie duda del potencial de la plantilla de la Agrupación Deportiva Alcorcón, en los que jugadores de vital importancia como Dorca, Álvaro Giménez o Sangalli demuestran cada partido que tienen la capacidad de sobreponerse a los rivales. Sin embargo, la mala gestión del entrenador salmantino no permite que el talento que poseen estos jugadores se vea reflejado en el campo. 

El estilo que Velázquez impone a los jugadores se caracteriza por un repliegue defensivo constante, que pretende inhabilitar el ataque de los conjuntos rivales. Sin embargo, una vez que el resultado se muestra favorable, el técnico no demuestra la capacidad táctica necesaria para cerrar dichos encuentros. Este hecho se refleja en partidos en los que el conjunto alfarero se ha visto superado en las segundas partes, como en Vallecas, donde el gol de Dumitru que adelantaba a los visitantes quedó eclipsado en los últimos diez minutos, a raíz de los goles de Á. Moreno y De Tomás.

Este no es el único caso ya que ante el Lorca o el Reus encontramos la misma incapacidad del equipo de acabar los partidos y poder sumar tres puntos. Julio Velázquez planteó el equipo a principio de temporada y la directiva confío en él a ciegas. El entrenador confeccionó la plantilla a su gusto pero el sistema de juego no lleva a nada y la paciencia de la afición se agota. Entrenadores emblema de la Agrupación Deportiva Alcorcón como Anquela, Muñiz o Bordalás jamás contaron con el beneplácito total de la institución o, por lo menos, con la misma confianza con la que está contando Julio Velázquez. Entrenadores que peleaban por poner al Alcorcón en puestos de ascenso eran criticados por dos derrotas consecutivas y Julio Velázquez está cosechando una serie de resultados inauditos en el club, resultados que a otro entrenador le habría costado el puesto. La Liga 1/2/3 sigue y el tren no espera a nadie, los equipos realizan modificaciones en el banquillo que hacen cambiar el rumbo del equipo, véase el Albacete. El tren se marcha y Julio Velázquez no hace nada por subirse. El prestigio de una institución que se caracteriza por la lucha está en manos de un entrenador que se conforma con rezar y creer en que suene la flauta. El tiempo pasa y una pregunta queda en el aire: ¿Hasta cuándo habrá que aguantar esto? El Alcorcón no se puede permitir un descenso ya que la Segunda División B significaría caer en el olvido y un infierno para una ciudad que se considera habitual en la Segunda División. El futuro de la ciudad está en manos de la directiva ya que está comprobado que las manos de Julio Velázquez no están resultando efectivas. 

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