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Enrique Cuesta: “Creemos que la pobreza y la exclusión social no se tiene que gestionar, hay que erradicarla y aún no lo hemos logrado”

Entrevista
Comunidad de Madrid
El 56,6 % de las personas sin hogar sufren agresiones, pero la mayoría no denuncia.

Enrique Cuesta es voluntario en Acción en red, una organización que desde 1997 trabaja con personas en exclusión social, a través del programa ‘Tan cerca, tan lejos’. Acción en red busca lograr la erradicación del sinhogarismo y mejorar la condición de las personas en situación de exclusión social. Sin embargo, este no es el único campo de actuación de la organización, ya que también trabaja, por ejemplo, con refugiados, junto a la ONG Save a girl Save a Generation. Acción en red recibe una subvención municipal de en torno a seis mil euros, pero se nutre, fundamentalmente, de las aportaciones de los socios.

¿Qué es la exclusión social? Es un concepto mucho más amplio que el sinhogarismo. “La exclusión social es una cuestión de pobreza, la pérdida de recursos económicos, pero es, sobre todo, la pérdida de capacidades para participar en la sociedad”, afirma Enrique Cuesta. Hay diferentes formas de llegar a la exclusión social. La principal es la falta de empleo o recurso económicos, pero también “el nivel educativo o las capacidades relacionales de cada uno hacen que nos situemos mejor o peor en la vida normalizada”. Enrique Cuesta no olvida nombrar la salud mental como una de las causas más invisibles de exclusión social. Otros factores son las rupturas familiares o sentimentales y las discapacidades físicas.

Un 56,6% de personas sin hogar reciben algún tipo de agresión. Aquí, se debe diferenciar entre los conflictos internos y las agresiones derivadas de la vulnerabilidad de las personas sin hogar. En las primeras, hay que distinguir entre las de carácter intimidatorio y las causadas por la propia convivencia. Para Enrique Cuesta, las más preocupantes son las derivadas del odio: “Cuanto más vulnerable es un colectivo, más fácil y más común es agredirle y las personas sin hogar son el colectivo más vulnerable de los que nos podemos encontrar”. En ocasiones, esos delitos de odio no están protagonizados por colectivos radicalizados, sino “por cuatro chavales que salen una noche de fiesta y les parece muy divertido golpear el ‘bulto’. Eso forma parte de la deshumanización y forma parte de la violencia estructural”.

La mayor parte de las personas que reciben agresiones no denuncian. Un dato de hace cuatro años dice que el 70% de las personas sin hogar que se entrevistaron habían tenido un encontronazo con la policía y habían acabado con una denuncia. En la población general, ese porcentaje no pasa del 10. “Claro, eso genera una imagen de peligrosidad que criminaliza, pero también genera una desconfianza, porque cuando tú te acercas a un policía, porque tienes un problema o estás en una situación vulnerable, y el policía lo primero que hace es filiarte y no fiarse de ti, registrarte, desalojarte a patadas porque eres una persona sin hogar, tú no vas a confiar en la policía”, dice Cuesta.

Según el último recuento de personas que duermen en la calle en la ciudad de Madrid, el porcentaje ha disminuido desde el año 2014 un 31,4%. Desde 2009 hasta 2014, el porcentaje había subido un 38%. Lo que parece a simple vista un dato positivo, hay que analizarlo en profundidad. Enrique Cuesta pone en cuestión este porcentaje, ya que el día en que se realizó el recuento, el 15 de diciembre de 2016, llovió, lo que provocó que algunos voluntarios no acudieran y que las propias personas sin hogar se escondieran más para protegerse de la lluvia. “Nos consta que hubo lugares y barrios en los que no se contabilizaron grupos que sabemos que están allí”, afirma Cuesta.

Pese a esto, el miembro de Acción en red dice que la cifra ha podido descender porque los recursos para las personas sin hogar se han abierto más. Este año, el Ayuntamiento ha destinado un 8% más en la Campaña del Frío, aunque este dato también hay que entenderlo en su totalidad. “De lo que hay que dotar a la red de atención es de dignidad”, exige Cuesta. Los recursos de Campaña del Frío, es decir, los de emergencia durante los meses de invierno, se encuentran, en ocasiones, en puntos de difícil acceso, además de que no todos están dotados de las mejores instalaciones. “Uno está al final de un polígono industrial en Vallecas, más cerca de Mercamadrid que de la civilización. Otro, con unas instalaciones estupendas, está en un polígono industrial en desmantelamiento, a 15 minutos de la estación de Renfe más cercana, por la que no pasa ni un solo autobús de transporte público durante los fines de semana, desde las ocho de la tarde de un viernes hasta las ocho de la mañana de un lunes”.

Esto último podría responder a aquellos que aún creen que las personas sin hogar no van a los albergues porque no quieren. Además, no hay camas suficientes para todas las personas sin hogar. “Si hay dos mil plazas y tenemos tres mil personas, si van todos, no caben, con lo cual no hay plazas sobrantes”, dice Enrique Cuesta.

El voluntario de Acción en red también resalta el trato que reciben las personas sin hogar por parte de las autoridades. “En el Ayuntamiento de Madrid hay un protocolo interno de funcionamiento que dice que, cuando la Policía Local tiene que hacer una intervención con una persona sin hogar, hay que activar el Samur Social, para que acuda y ofrezca alternativas junto con la policía. La Policía Local se salta ese protocolo con una ligereza impresionante, ha pasado en Ópera, en los últimos días y meses, y ya no hablo de la Policía Nacional, que ni siquiera tiene ese protocolo”.

Por otro lado, en el último año, se ha detectado a un mayor número de jóvenes menores de edad durmiendo en la calle. Para Enrique Cuesta, es causa del debilitamiento de los vínculos sociales: “la familia es el último colchón que resiste el tiempo de crisis, tanto por la vinculación personal, las familias amplias, como porque son colchones económicos. El problema es que en tiempos de crisis prolongadas eso se debilita”, comenta el voluntario de Acción en red, “esta crisis ha expulsado a los padres y a los hijos –normalmente, se expulsaba a unos para sustituirlos por otros– y los que han perdido eran los que tenían empleo débil, los jóvenes”.

Según Eurostat, en España,  en torno a un 28% de la población está en riesgo o en situación de exclusión social. Para Enrique Cuesta, es tarea de las administraciones poner los mecanismos para que esta situación no se produzca, garantizando que todas las personas puedan tener una vida digna. Eso sí, la sociedad civil también tiene un papel fundamental. “Debemos reflexionar para descubrir qué dinámicas nos están llevando al individualismo, a la falta de solidaridad o la protección de lo mío frente a lo común, y esa tarea es la de asociaciones como la nuestra”, afirma el voluntario de Acción en red.

Desde que el programa ‘Tan cerca, tan lejos’ empezara hace 20 años, Acción en red ha alcanzado muchos propósitos, como el recuento de las personas sin hogar. “Tener una cifra consensuada entre el Ayuntamiento y las asociaciones que trabajamos en el entorno, monitorizada y legitimada científicamente por un equipo de profesores universitarios, es un logro”, dice Enrique Cuesta, quien, además, apunta otros éxitos de Acción en red, como la celebración de una jornada de ocio para personas sin hogar o la existencia del Samur Social –un equipo profesional que interviene en calle–, que comenzó a funcionar cuando Acción en red pudo dar cuenta “de que no se intervenía de forma profesional en calle con personas sin hogar y nosotros no podíamos hacerlo porque no tenemos los recursos”.

Si desea conocer más datos sobre el recuento de personas sin hogar realizado en 2016 siga este enlace

 

 

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