GlocalPressUrjc

Menú principal

Se encuentra usted aquí

El talón de Aquiles de España: Fracaso escolar

Reportaje
Nacional
El fracaso escolar es un problema latente en España que lleva persiguiendo al país desde hace varios años. Contabiliza el porcentaje de jóvenes entre los 18 y 24 años que han dado por finalizados sus estudios de manera precoz. Los resultados de 2016 no fueron, para nada, todo lo positivos que se pudieran esperar de un país cuyos dirigentes aseguraban una mejora en los últimos años.

Si nos miramos el ombligo, podemos decir que el abandono escolar en España en 2016 (18,98%) es un dato “bueno”, pues significa un descenso de alrededor 1 punto respecto al pasado año 2015 (20%). En cambio, si nos comparamos con nuestros vecinos de la Unión Europea, comprobamos que este dato no es tan esperanzador, es más bien un desastre para España, que se sitúa como el país con mayor fracaso escolar de la UE. Seguimos muy por encima de la media europea que es del 11%, y todavía más lejos de Polonia (5%) o Islandia (7%), quienes encabezan este listado.

Hemos entrevistado a Jesús Melgar, profesional de la docencia desde hace 15 años y secretario del instituto madrileño Maestro Juan María Leonet. Para él, “en otros países se dan sistemas educativos enfocados a una educación más personalizada. Es decir, se fijan más en qué necesidades particulares tiene o qué perfil de alumnado tiene ese alumno.” Parece clara la necesidad de evolucionar pues ya “no nos vale el modelo que teníamos hace veinte años, porque la sociedad que tenemos ahora es diferente”.

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) nos ha dado un fuerte tirón de orejas. Identifican a las medidas tomadas por el Gobierno en el último año y a los recortes en el ámbito educativo como causantes de este lento descenso del abandono escolar.

Desde que se contabilizara el porcentaje de jóvenes que abandonaban las clases antes de tiempo y según datos de la EPA (Encuesta de Población Activa), observamos que en el 2008 era de hasta el 31,7%, 12,7 puntos más que en 2016, lo que supone una bajada del 40% en los últimos 8 años. Sin embargo, no es suficiente, ya que, además de estar a la cola de la UE en este aspecto, se prevén muchas dificultades para cumplir el objetivo de la UE de alcanzar el 15% de jóvenes para el año 2020.

Jesús recuerda aquel éxodo masivo de hace diez años, cuando vivíamos en plena burbuja inmobiliaria: “En España, cualquier chaval con 16 o 17 años se iba a trabajar a una obra y se podía sacar 2.000 o 3.000€ en un mes. Una persona que tenía hermanos trabajando y que veía lo fácil que se podía alcanzar el dinero, a poco que pudiera tener una opción de trabajar, era un efecto de llamada bastante potente”. Se aprecia un fuerte contraste frente a la situación actual, pues las posibilidades de encontrar trabajo con estudios básicos son muy reducidas.

Dentro de nuestro país también observamos que existen grandes brechas entre las diferentes Comunidades Autónomas. Por un lado, el País Vasco (7,9%) y Cantabria (8,6%) son las Comunidades con la tasa más baja; por otro lado, se encuentran Ceuta y Melilla (28,1%), Baleares (26,8%) y Murcia (26,4%). La capital del país, Madrid (14,6%),  se encuentra en 4ª posición, solo superada, además de por las ya mencionadas, por Navarra (13,4%).

El fracaso escolar y el abandono de los estudios pueden estar motivados por diferentes causas. Son muchas las situaciones que pueden llevar a un joven con escasa o nula preparación y experiencia a dejar sus estudios para buscarse la vida e intentar hacerse un hueco en el mundo laboral. Si nos adentramos en algunas de estas causas, podemos encontrar:

  1. La pobreza: los jóvenes carecen de medios que les ayuden en sus estudios y muchas veces ni si quiera pueden costearse el propio material. Si bien es cierto que existen las ayudas, todavía queda mucho camino por recorrer en este aspecto.
  2. Las minorías étnicas: ciertas culturas rechazan la enseñanza occidental y los métodos comunes, otras simplemente llevan consigo la cultura del trabajo y los jóvenes se ven obligados por la situación familiar a colaborar en el negocio, lo que los aleja de la escuela.
  3. Las familias acomodadas: no es necesario carecer de recursos materiales para encaminarte al fracaso. En este tipo de familias donde los padres pasan más tiempo en el trabajo que con los pequeños, los problemas suelen versar en torno a la falta de comunicación y los hábitos anárquicos por parte del joven que abrazan a la desmotivación por labrarse su propio futuro.

El fracaso escolar es un problema de quienes lo sufren, de quienes dejan las aulas a cambio de unas horas mal pagadas, de unos empleos precarios y unas condiciones que desnaturalizan a la propia persona como tal. Un problema que, si bien a ciertas edades no se tiene consciencia, no por ello tiene menos importancia. Además, esta responsabilidad trasciende más allá de los propios alumnos que optan por abandonar o sus docentes. Una conducta reticente a aprender no emana sin más de un joven, se ve motivada por unas circunstancias y esas son las que tenemos que cambiar para remediar este importante problema que tan fuerte azota a España. También se necesita adaptar el sistema educativo para que se adapte a los perfiles de las nuevas generaciones de estudiantes.

Los estudios abren puertas en el mundo laboral, pero no solo eso, dan libertad a la persona en la medida que amplían sus conocimientos. Los hacen libres a la hora de formar sus propias ideas y se les protege de toda la palabrería y propaganda que nos bombardea día tras día. En definitiva, la educación es la clave para construir una sociedad  más capaz de cara al mundo laboral y dotada de una mayor capacidad crítica con su entorno.

Desarrollo en Drupal por Suomitech