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¿Quién los escucha?

Editorial
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acoso escolar pies niña
Acoso escolar/ Anemone123 CC0

El acoso escolar es una lacra social que perdura hasta nuestros días. Cada vez son más frecuentes los casos de acoso escolar en nuestra sociedad. Muchos de los niños se sienten desprotegidos en las aulas y ninguna institución se hace responsable, ni siquiera los propios centros educativos. El acoso escolar ha aumentado un 240% desde 2015 lo cual muestra una escasa concienciación social, de hecho, 3 de cada 10 escolares acosados se callan las agresiones probablemente porque no saben a quien acudir.

Los últimos casos de acoso se han producido en la localidad de Alcorcón. Los familiares de dos menores han denunciado amenazas y agresiones por parte de otros escolares. Actualmente la denuncia se encuentra en manos de la Fiscalía de Menores. Las agresiones y amenazas se habrían producido fuera de los centros educativos donde víctimas y amenazantes estudiaban, afirma la Consejería de Educación de la Comunidad y el instituto. Es por ello que el ámbito educativo elude cualquier tipo de responsabilidades . Y en este momento es cuando cabe preguntarse: ¿es correcto que los centros educativos se desvinculen tajantemente de esta problemática?

La respuesta es no. El ámbito educativo, formado por los profesores y las instituciones, tiene una gran responsabilidad en el acoso escolar puesto que son en los espacios educativos donde mayoritariamente germina o se desarrolla el bullying. Por ello, es de vital importancia que profesores e instituciones sepan detectar, tratar y, en la medida de lo posible, erradicar cualquier indicio de bullying de los que puedan ser testigos. Sin embargo el acoso escolar no es un tema que únicamente deba ser atajado por el ámbito educativo ya que el acoso escolar es un problema de carácter social, es decir, es un problema que implica a toda la sociedad. Al tratarse de un conflicto social, son muchos los agentes o condicionantes (familiares, amigos, medios de comunicación, instituciones, etc.) los que generan e incluso favorecen el bullying. Los condicionantes pueden ser ambientales, estructurales o sociales. Ejemplo de ello son la precariedad económica, el fracaso escolar, una mala situación familiar, una educación carente en valores o inteligencia emocional.

En los últimos casos de acoso escolar conocidos podemos comprobar que a pesar de iniciativas como “Tarjeta Roja”, impulsada por el Ayuntamiento de Alcorcón, está claro que sigue existiendo un grave problema dentro de nuestras aulas. Por lo tanto, nos encontramos en la situación de que las medidas actuales para combatir el bullying son insuficientes y superficiales. De nada sirven las campañas, los lemas si estos no se encuentran respaldados por la acción y, por el contrario, se basan en un inmovilismo reducido a lemas pegadizos, campañas con fines electoralistas o publicitarios. Esto se evidencia en el hecho de que el 8,4% de los casos de acoso, prácticamente en uno de cada diez, la víctima se ha autolesionado e incluso ha llegado a considerar el suicidio. Este dato demuestra hasta qué punto es capaz de llegar el alumno afectado.

En definitiva, el acoso escolar es un problemática que sigue aumentando en la sociedad a pesar de las medidas tomadas por los centros educativos y otros organismos. Por lo tanto es necesario una revisión de las medidas y la responsabilidad como elementos que fomentan el acoso escolar.

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