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Tambores de guerra

Editorial
Internacional
Imagen de archivo
El reciente resultado de las elecciones francesas muestra una nueva tendencia en el continente. Al Brexit, la victoria de Donald Trump y la sorprendente irrupción de Wilders en el parlamento holandés, se suma el auge del Frente Nacional en el país galo.

Su candidata, Marine Le Pen, obtuvo este fin de semana el 21,3% de los votos, que se traducen en el respaldo de más de siete millones de francesesPese a que aún debe disputarse el Elíseo en segunda vuelta contra el europeísta y liberal Emmanuel Macron, Le Pen ya ha obtenido una victoria moral. La líder ultraderechista ha obtenido más del doble de votos que recibió su padre, Jean Marie Le Pen, hace exactamente una década. ¿Por qué ahora triunfa la extrema derecha?

Sin duda, el discurso de Le Pen está marcado por el racismo, la islamofobia y el antieuropeísmo. Su campaña se ha centrado en asociar a la inmigración musulmana con el terrorismo. En cada mitin, Le Pen reivindica una “Francia para los franceses”, al más puro estilo de los fascismos de principios del siglo XX. Este discurso del odio encuentra el caldo de cultivo perfecto en atentados como el de Charlie Hebdo, Bataclan, Niza o en la reciente muerte del gendarme Xavier Jugelé a escasas horas de la apertura de urnas.

No podemos olvidar que este discurso neofascista resulta tentador para ciertos estratos sociales. La pobreza, la precariedad y el desempleo generan situaciones de desesperación que vienen a ser cubiertas por la demagogia de soluciones mágicas y enemigos comunes.

El avance de la ultraderecha es real. La amenaza al proyecto europeo debe exigir unas instituciones supranacionales más democratizadas y más capaces de responder frente a la crisis económica y migratoria. De lo contrario, la Unión Europea acabará por desintegrarse en un mosaico de naciones desconectadas y fratricidas. El mayor riesgo es que la Historia se repita tres veces.

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