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Sergio García: “Tanto el país como las oportunidades me dejaron asombrado”

Entrevista
Migración
Sergio en "Internationale Automobil Austellung", Frankfurt
Cada vez son más los españoles que abandonan España en busca de oportunidades en el extranjero. Sergio García Bermúdez, es uno de ellos.

Este joven madrileño de 23 años dejó la carrera de ingeniería de caminos para estudiar y dedicarse a aquello que realmente le gustaba: la automoción. Desde pequeño siempre ha sido un apasionado del mundo del motor, afición que heredó de su padre y su familia.

Ha estudiado un grado superior de automoción y, tras realizar las prácticas, optó por una beca Erasmus+ con destino Berlín. Es un ejemplo más del fenómeno que conocemos como fuga de cerebros o fuga de talentos.

Este movimiento social supone la migración de profesionales formados en su país de origen​ a otras naciones, impulsados principalmente por la falta de oportunidades en su lugar de procedencia. Y es que, la crisis ha obligado a miles de españoles que se quedaron sin trabajo o que vieron frustradas sus expectativas vitales y laborales a buscarse un futuro en el extranjero.

Pero no todo han sido malas noticias, Sergio cuenta que tanto el país, Alemania, como las oportunidades que se abrieron a su paso, le dejaron asombrado. Actualmente sigue trabajando y estudiando allí. “Realizo una formación dual llamada ‘Ausbildung’ como Mecatrónico para la empresa Bosch en Feuerbach (Stuttgart)”, cuenta.

Esta formación con sus respectivas prácticas remuneradas la consiguió por medio de una oferta que la marca Bosch anunciaba a través de Facebook. Sergio explica que para el proceso de selección tuvo que realizar una prueba en la que tuvo que dejar constancia de sus conocimientos matemáticos, con una parte práctica de destreza manual y una entrevista personal que realizó en Mataró, Barcelona.

El fenómeno de la migración masiva de España se remonta al año 2009, momento en el que se empezaron a notar los efectos combinados de un paro desbocado, la caída del sector de la construcción y el final del crédito fácil.

Ese año había 1,47 millones de residentes españoles en el extranjero, según el INE, de los que 751.200 eran hombres y 720.500 eran mujeres. La cifra no paró de crecer durante los ocho años posteriores hasta situarse en 2,40 millones de personas a 1 de enero de 2017 (incluyendo a todos aquellos extranjeros que han logrado la nacionalidad española), lo que supone la cifra más elevada en la última década.

A día de hoy, el desempleo juvenil sigue siendo muy alto en España: el 37,8% de los menores de 25 no encuentran trabajo. El paro, el acceso a la vivienda, la precariedad laboral y la fuga de cerebros son características arraigadas a la juventud española. Esta última en concreto, hace que el país de origen pierda la inversión en educación superior del propio migrante, y de la misma forma el capital social del que formaba parte se reduce por su partida.

Sergio dice que la remuneración que recibe en Alemania se diferencia bastante respecto a la que recibiría en España desempeñando las mismas tareas. “Aquí realizando un ‘Ausbildung’ tienes derecho a dos pagas, invierno y verano, tienes pluses por buenas notas, y recibes trescientos euros dos veces al año para volver a tu país de origen. Aparte de tu sueldo mensual”, detalla el madrileño.

También, cuenta que las condiciones de trabajo son muy distintas a las que tendría en España. “Aquí te dan cursos y formación adicionales de todo tipo dentro de la empresa, y te pagan cursos de idiomas fuera del horario de trabajo. El horario no te ahoga, sales a las 15:18 y tienes toda la tarde libre”, concreta.

Recuerda para todos aquellos jóvenes que estén pasando por una situación similar que es fundamental saber hacer un buen currículum y una buena carta de presentación además de saber dónde buscar. Pero sobre todo, puntualiza, “la clave es saber el idioma; si sabes alemán no te faltará trabajo”.

No es de extrañar que rápidamente surjan comparaciones entre ambos países, España y Alemania. Una de las soluciones para paliar las diferencias y solucionar el problema de la fuga de cerebros es apostar más por los jóvenes en el ámbito laboral. “Invertimos en formación y educación (aunque cada vez menos) para después salir al mercado laboral y no encontrar un puesto para el que se te ha formado. Los países de Europa reciben a gente muy formada sin haberse gastado un euro en su formación, ¡un chollo!”, sentencia Sergio de manera firme.

Este joven no se arrepiente de haberse marchado, ya que tanto sus oportunidades laborales como sus competencias lingüísticas se han multiplicado. Sin embargo, no se rinde y persiste en la búsqueda de alguna oportunidad laboral al término de su formación que le pueda hacer regresar a España algún día.

 

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