GlocalPressUrjc

Menú principal

Se encuentra usted aquí

"Nos reuníamos con la mafia local con un 'Kalashnikov' en la mesa"

Entrevista
Internacional
Jaime Barrientos, periodista y cooperante humanitario
Jaime Barrientos es periodista y forofo del mundo islámico. Ha viajado más de 20 veces a países musulmanes y estuvo en la Guerra de Irak por trabajo y como ayuda humanitaria. Su último libro se titula Ooparts.

 

Toda la casa de Jaime Barrientos destila un halo árabe. Los sillones turcos, las tazas persas, los cuadros de parajes exóticos de Oriente Medio... En resumen, son recuerdos de los múltiples viajes realizados por el mundo islámico, tanto como periodista como por cooperante humanitario.

 

A colación de la Guerra de Irak, ¿cuántas veces ha ido a cubrir esta guerra y si lo has hecho de forma voluntaria (ayuda humanitaria) o por tu trabajo (periodista)?

He estado cuatro veces en Irak. La primera vez fue en el referéndum del “Sí o sí” de Saddam Hussein, donde consiguió un 99’8 por ciento de votos afirmativos. Es curioso porque en aquel referéndum estuvo como invitado Moratinos, que luego fue Ministro de Asuntos Exteriores; le pregunté qué había votado y me dijo “Sí, por si acaso”.

¿La ayuda humanitaria era a los dos bandos? Ten en cuenta que se podría pensar que estabas colaborando con el enemigo…

Allí intentábamos ayudar a todo el mundo, ya fueran chiíes o sunníes. En una de las ocasiones, además, se llevó una ambulancia medicalizada y desapareció en el camino. Mis compañeros cooperantes y yo, queriendo saber qué pasaba con aquello, también desaparecieron las medicinas, incluso las más caras, de 10.000 euros. Y las reuniones que teníamos con la mafia local, a partir de que comenzaran las tensiones por la desaparición de la ambulancia, eran con un Kalashnikov encima de la mesa.

¿Alguna vez temiste por tu vida?

A mí nadie me avisó de que las mafias locales hay que dejarles robar un 20, un 30, un 40 y un 50 por ciento y aquello casi me cuesta la vida. De hecho, hubo una ocasión que fue por lo que el padre Ángel me dijo “coge un coche y márchate”: había dicho que solo había estado una vez solamente antes en Irak, cuando había estado tres. Entonces la mafia local me preguntó quién era y a partir de ahí llamé al padre Ángel, le conté lo que me pasó y me dijo que de madrugada cogiese un taxi 4x4 y me fuera inmediatamente a Jordania. La única frontera que estaba abierta era la de Jordania e Irak y había 2.000 kilómetros, por lo que tenías que salir muy temprano para que la frontera te pillara de día. En la frontera había bandoleros y más mafias.

Desarrollo en Drupal por Suomitech