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La Semana Santa en Caspe

Crónica
Nacional
Cofradías
La localidad aragonesa de Caspe celebra la Semana Santa de un modo muy peculiar. A diferencia de los municipios que la rodean, su estilo es, como en Castilla, muy austero. Uno de los actos más esperados de la semana para los habitantes del lugar es la llamada "Rompida de la Hora", en Jueves Santo. Categoría

La Semana Santa es un periodo de celebración en muchos países de tradición cristiana. España no es diferente. La procesión de los Legionarios todos los Jueves Santos en Málaga, la Madrugá del Viernes Santo en Sevilla o la procesión del Yacente en Zamora son acontecimientos que gran parte de la población española espera todo el año con fervor. Las celebraciones del sur suelen distinguirse por su grandiosidad, mientras que las del norte son más sobrias; no obstante, todas tienen un denominador común: muestran la devoción de sus fieles, que celebran la resurrección de Jesús.

La localidad aragonesa de Caspe, en Zaragoza, tiene una de las Semanas Santas más peculiares de la zona del Bajo Aragón. A diferencia de las de sus vecinos, sus actos se destacan por la sencillez y seriedad propias de Castilla.

La primera ceremonia tiene lugar el Domingo de Ramos, cuando los habitantes reciben el paso de Cristo agitando ramos, escenificando la entrada de Jesús en Jerusalén. Los días grandes llegarán, sin embargo, a final de semana. El Jueves Santo, 29 de marzo, a las 24:00 horas, siete cofradías de las nueve existentes se dan cita cada año en un acto ineludible: La “Rompida de la Hora”.

 

 

Cinco minutos antes del acto, todas las cofradías vienen de dar la Procesión del Descendimiento que se produce a las 21:00 horas en la Plaza de San Roque. Ahora se reúnen, en silencio, en la Plaza de España con sus instrumentos de percusión y de viento que sonarán al unísono, después de dar la autoridad representante la señal con una trompeta en el balcón del ayuntamiento y que harán que todo el pueblo retumbe.
Después de casi 15 minutos escuchando todos alrededor de la plaza, se inicia la procesión de los tambores y bombos, capitaneada por los estandartes de las distintas cofradías con las banderas correspondientes a cada congregación. El sonido de los redobles va desapareciendo de la plaza poco a poco y se va esparciendo por toda la calle Mayor. Se disponen, normalmente, en tres filas con personas de distintas edades, primero los que tienen instrumentos de viento, los bombos en el centro y los tambores a ambos lados. Su punto final es de nuevo la Plaza de España, donde cada una de las congregaciones, de forma individual, tamborilea durante 5 o 6 minutos, dando fin a ese Jueves Santo tan esperado de la Semana Santa aragonesa.

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