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Generación Erasmus

Entrevista
Internacional
Biblioteca en Polonia
El Erasmus es una de las experiencias más esperadas por muchos universitarios. Consiste en una beca con la que los alumnos pueden estudiar un año de su carrera en otro país. Esta beca fue creada con el objetivo de que los estudiantes conozcan nuevas culturas y aprendan otros idiomas. Pero hay muchos otros motivos, como tener una experiencia lejos de sus casas y de su familia o por las míticas fiestas de Erasmus.

Todos los estudiantes vuelven a sus casas después de un año en el que han echado de menos muchos aspectos de España y admirado otros del país donde han estado. Xandra Monrroy está viviendo este año en Varsovia (Polonia) y lo que más echa de menos de España es la calidez, tanto del clima como de la gente: “es frustrante cuando estás en Polonia e intentas razonar con un polaco y resulta imposible, no porque no entienda el inglés, sino porque simplemente muchas veces no les da la gana razonar. No entienden de razones”.

 

Xandra está estudiando derecho. El idioma, la cultura, y la manera de relacionarse son posiblemente los principales obstáculos a la hora de marcharse un tiempo a otro país: “aquí, en general, la gente es mucho más seria y menos abierta, aunque evidentemente hay de todo. A veces es difícil encontrar alguien que te ayude por la calle o que simplemente hable inglés”.

 

Aunque a veces el trato con la gente y el idioma sean complicados, al final Europa sigue siendo el lugar que eligen los estudiantes para huir de su rutina y vivir nuevas experiencias. Son muy valoradas las clases universitarias en el continente. Además de la beca, la universidad ofrece un convenio con el lugar donde vaya a estudiar el alumno. Así, tienen la oportunidad de continuar sus estudios de la mejor manera posible. Las clases se adaptan a los alumnos que vienen de fuera y normalmente los profesores les ofrecen diferentes opciones para facilitar el proceso: “en algunas asignaturas los profesores me han dado la opción de elegir si hacer el examen oral o escrito. También a la hora de hacer trabajos me suelen plantear varias formas, y así yo puedo elegir la que me resulte más cómoda.” Así las dificultades para pasar ese curso se reducen y acaba siendo un año igual que los demás, en lo que a nivel académico se refiere.

 

A Xandra también le resultan muy amenas las clases en Polonia, ya que suelen ser más prácticas que teóricas. “Los profesores no dan apenas teoría, solo dan temario teórico sobre nuestra profesión, explican en qué consiste y los principios que debemos de seguir. El resto de la clase suele ser práctica.” Esto hace que se asimilen mejor los conceptos y los alumnos vuelvan más preparados a la península.

 

También hay muchas cosas que los estudiantes encuentran y desearían tener en España. A Xandra lo que más le gusta de Polonia son los bajos precios: “puedes irte a comer todos los días por ahí y apenas te gastas nada de dinero”. No es lo único que le sorprendió cuando llegó por primera vez a la capital polaca. El buen funcionamiento del transporte le ayudó mucho a la hora de tener que adaptarse a un nuevo entorno totalmente desconocido: “me gusta mucho la eficiencia de los transportes en Polonia, hay muchísimas combinaciones de tranvías, buses y trenes que te permiten desplazarte por la ciudad y por el país fácilmente”. Además en estos países suelen tener bonos para personas que vienen aquí a pasar un tiempo determinado, lo que hace que sea mucho más económico para los “erasmus”.

 

Más allá de lo académico, el programa Erasmus es conocido por sus famosas fiestas nocturnas: salir mucho y estudiar poco. Muchos de los estudiantes que realizan el intercambio, como Xandra, aseguran que existe tiempo para todo y que en un viaje como este también tiene cabida la diversión: “el Erasmus es cómo tú lo quieras enfocar. Es cierto que puedes irte de fiesta todos los días si quieres, pero también tienes otras opciones. Generalmente se organizan un montón de actividades que no implican salir de fiesta”. Y es que muchas veces no todo lo que se aprende está en los libros. Tener a unos minutos en tren lugares históricos es una ventaja que no se puede desaprovechar. Personas como ella optan por utilizar el dinero en conocer otros lugares. Estando en España es muy probable que jamás los visites.

 

Son numerosas las oportunidades de trabajo que pueden surgir gracias al viaje del programa Erasmus. Incluso, en ocasiones, los estudiantes llegan a plantearse la posibilidad de vivir en el extranjero en algún momento de sus vidas. Una decisión muy complicada para Xandra, que ya sabe lo que es pasar tiempo fuera de casa: “Después de esta experiencia he aprendido a valorar lo que tengo en España. Sí que quiero vivir en el extranjero algún día, pero no de forma definitiva. Después de un año fuera de España y, además, en un país en el que se habla un idioma que no sé hablar, he aprendido a valorar el estar en casa”.

 

Pero son muchos los ejemplos en los que vemos cómo los estudiantes se quedan allí a vivir o acaban volviendo con el paso de los años. Uno de los destinos donde más ocurre es en el Reino Unido. La facilidad con el idioma y las oportunidades para estudiantes son el mejor aval.

 
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