GlocalPressUrjc

Menú principal

Se encuentra usted aquí

El lugar de la educación

Editorial
Sociedad
Entrada del centro FIA, en Alcalá de Henares, Madrid.
La educación no puede entenderse como un gasto, sino como una inversión

El pasado mes de enero el centro educativo de Formación Integral de Adolescentes (FIA), ubicado en Alcalá de Henares, cerró sus puertas. Con esta medida se ha puesto fin a más de 30 años de formación y apoyo a adolescentes que habían salido o habían sido expulsados del sistema ordinario de educación. Un hecho que ha enfrentado a la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA) con el Ayuntamiento complutense y la Comunidad de Madrid y que ha abierto el debate sobre si la educación ha de ser eficiente o rentable.

 

El principal motivo de queja esgrimido por la FAPA contra el cierre del centro FIA ha sido las condiciones en las que este se ha producido: falta de información y de publicidad pero gran celeridad, en la medida en que el centro se ha desmantelado en menos de un mes.

 

Con independencia del modo en el que se haya llevado a cabo el cierre, este es, por sí solo, bastante cuestionable. Durante más de tres décadas el FIA ha concedido una segunda oportunidad a jóvenes de catorce a dieciséis años que se creían ya sin ella y que en algunas ocasiones rozaban conductas reprobables o incluso pre-delictivas. Con la mirada puesta en impulsar cambios en las actitudes, los hábitos o los valores de estos menores, que, efectivamente, se encontraban en una edad clave para su desarrollo como personas y determinante en cuanto a su futuro, el centro de Formación Integral de Adolescentes se encargaba de potenciar ámbitos como el desarrollo personal y social, la orientación familiar o incluso la educación para la salud, todo ello mediante actividades individuales y en grupo que trataban de descubrir y fomentar sus propias preferencias.

 

Asimismo, el centro realmente daba sus frutos. En el curso 2015/2016, de los 120 alumnos, 40 obtuvieron el graduado escolar, así como adquirieron hábitos y afición al estudio, algo que habían perdido por completo.

 

Con todo y con eso, cierto es que la existencia del FIA se había vuelto insostenible. Durante los últimos años este centro había sido financiado con fondos municipales y con una subvención de la Comunidad Autónoma de Madrid. Pero este año, aunque el gobierno regional había publicado nuevamente la ayuda, las bases impedían a las Corporaciones Municipales acceder a las mismas. Ante esta situación, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, sin capacidad económica para hacer frente de forma íntegra y solitaria al mantenimiento de este centro, no tuvo más alternativa que cerrarlo.

 

Pero esta situación no era nueva. La supervivencia del FIA ya había estado en otras ocasiones en entredicho, si bien con el apoyo y la implicación de la comunidad educativa alcalaína, que había llegado a la conclusión de que la labor del centro de Formación Integral de Adolescentes en la ciudad era insustituible y necesaria, la institución salió adelante.

 

Y es que la indiscutible labor social de los centros para menores que se encuentran en situaciones vulnerables no debe ser sepultada por razones económicas. Invertir en educación, en absolutamente todos los ámbitos de la misma, es fundamental en cualquier sociedad. No hay que olvidar que la educación es un derecho y, como tal, debe poder ser ejercido por todos. El cierre de centros como el de Formación Integral de Adolescentes no supone más que una merma en este derecho (máxime cuando la única alternativa a este proyecto que existe en el municipio complutense es una oferta concertada), además de un retroceso como sociedad a nivel educativo. La educación no debe entenderse en términos de rentabilidad, sino de eficacia.

 

Comentarios

Totalmente de acuerdo con la conclusión final del Editorial: la educación no es un negocio que tenga que ser rentable o de lo contrario desaparecerá. Sin embargo, hay que potenciar que se financien este tipo de iniciativas sociales y educativas para posibilitar que se mantengan, puesto que en el mundo del mercado en el que vivimos no hay otra forma de que instituciones de este tipo subsistan.

Toda una pena que centros como estos tengan que cerrar a prisa y alejen a muchos jóvenes de una nueva oportunidad.

Resulta vergonzoso que se mercantilice la educación, que se considere simplemente un negocio un centro como éste que generó miles de oportunidades de futuro para tantos jóvenes. Hace falta una nueva perspectiva para las políticas públicas en educación, que los balances midan los efectos sociales y no sólo la rentabilidad económica antes de tomar una decisión como ésta.

Me parece increíble que la educación se considere como un negocio y se cierren centros a la vez que oportunidades de futuros para miles de jóvenes. ¡Muy bien!

Desarrollo en Drupal por Suomitech