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Alcalá, encuentro de culturas

Reportaje
Migración
Delia con su pareja por la Calle Mayor de Alcalá
Al entrar en el casco histórico de Alcalá de Henares podemos observar que la multiculturalidad es el factor que define la ciudad. Judíos, cristianos y musulmanes han dejado su huella en la estética de la villa, recordando a sus habitantes y visitantes que la coexistencia no solo es posible, sino enriquecedora.

 

Esa multiculturalidad tiene su origen en la inmigración. Si no hubiera personas dispuestas a abandonar sus hogares en busca de un futuro mejor, las nuevas formas de pensamiento nunca se habrían encontrado, mezclado y expandido. Cuando un inmigrante llega a su destino, trae consigo su forma de ver la vida, condicionada por su circunstancia. Tendrá que hacer un esfuerzo por integrarse en esa nueva ciudad, pero la integración nunca debe matar la diversidad; sino potenciarla.

 

En este contexto, cobra especial relevancia el testimonio tanto de los inmigrantes como de los habitantes del país que los acoge. ¿Sigue siendo Alcalá una ciudad multicultural? Según el Informe de Población de Origen Extranjero Empadronada en la Comunidad de Madrid de 2016, Alcalá es el segundo municipio con mayor porcentaje de inmigrantes censados, con casi un 20%. Solo Móstoles está por delante.

 

Activismo social por la integración

Para conseguir esa integración, la ciudad tiene distintas plataformas -tanto públicas como privadas- que trabajan para incluir a los inmigrantes en la vida alcalaína. La Oficina de Información de la Concejalía de Integración es un punto de información y atención sobre los recursos públicos que se destinan a este fin. Por ejemplo, realizan acciones socio-culturales en coordinación con los CEPIs de la Comunidad de Madrid, necesarias para evitar que los inmigrantes se sientan presos en esos centros.

 

También realiza una labor destacable el Centro de Alcalá de Henares, gestionado por la Fundación Iberoamérica Europa; que informa y ofrece sus servicios con el fin de resolver los problemas e inquietudes de la población extranjera. Además, pretende ser un espacio de encuentro sociocultural abierto e intercultural que permita la participación y la integración de todos los colectivos de la población que vive en la Comunidad.

 

En busca de una vida mejor

Delia salió de Paraguay en 2006 y ha sido testigo de la subida y la caída de la economía española. “Gracias a Dios, nunca me ha faltado trabajo; pero ahora necesito dos o tres empleos para ganar lo que antes ganaba en uno”, denuncia. Cuando llegó a Alcalá, mandaba el doble de dinero a su familia de lo que envía ahora: “No solo trabajo más, sino que los precios han subido”.

 

Por otro lado, los alcalaínos son los encargados de recibir a estas personas y de acogerlas. Raúl, vecino del barrio de Juncal “de toda la vida”, y firme defensor de los derechos de los inmigrantes hace hincapié en que “en España estamos viviendo años complicados, pero somos un país avanzado”. El alcalaíno comenta cómo la dificultad de los españoles no se puede comparar con los emigrantes de países africanos, sudamericanos “o, incluso, de Europa del Este”.

 

Pero no todo el mundo tiene la misma actitud que Raúl. “En mi caso, no he tenido ningún problema; pero sé de gente -incluso amigos- que sí. La lucha contra la intolerancia es cosa de todos”, explica Delia. En la capital del Henares, Rafael José Ripoll, del partido España 2000 (que tiene como lema “Los españoles primero”), ostenta el cargo de concejal. La organización ha declinado hacer declaraciones a este medio, aunque en su programa electoral incorporan propuestas como “imposibilitar el empadronamiento a extranjeros con visado de turista” o la supresión del "top manta" en la ciudad.

 

Un asunto global

Para obtener una visión global de la inmigración ya no solo en Alcalá, sino en España, Lucía Gómez Frau, miembro de la Agencia española de cooperación internacional para el desarrollo (AECID), explica que “vivimos en un mundo caracterizado por la globalización que ha distorsionado el concepto de frontera” y recuerda que, durante la crisis, muchos españoles han tenido que emigrar para poder trabajar en puestos cualificados.

 

Como se ha visto, la integración no es únicamente trabajo del que llega. También es labor del que aloja acoger y dar oportunidades al inmigrante. El encuentro de culturas favorece la transmisión del conocimiento y la evolución del pensamiento, porque tiene como efecto la supresión de prejuicios. Ciudades como Alcalá, puntos de encuentro, son los lugares perfectos para trabajar por esta causa común.

 

Comentarios

Muy interesante 

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