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Adiós a las animaladas en el circo

Editorial
Culturas
El Ayuntamiento de Madrid prohibirá los circos con animales
Durante las últimas semanas, numerosos ayuntamientos han aprobado iniciativas para prohibir la utilización de animales en circos y otros espectáculos a instancias de la oenegé Ecologistas en Acción. No es la primera vez que se intenta imponer una medida como esta. La Ley de Protección Animal de la Comunidad de Madrid, que pretendía acabar con la utilización de animales en circos, fue propuesta recientemente y rechazada por Ciudadanos y el Partido Popular.

Los argumentos que esgrimen los propietarios y defensores de los circos son de sobra conocidos y no difieren demasiado de los que otros negocios que trabajan con animales defienden: Los animales no sufren ningún tipo de maltrato, están adecuadamente cuidados y estos espectáculos son tradiciones que sustentan a muchas familias las cuales se verían abocadas a engordar las cifras del paro con la desaparición de estos espectáculos.

Asimismo, muchos propietarios aseguran que, al contrario de lo que las oenegé aseveran, a los animales se les entrena mediante un sistema de premios y no de castigos, sin explotar sus fuerzas hasta la extenuación. Otro razonamiento que es frecuente escuchar por parte de los circenses es que la desaparición de los animales supondrá un encarecimiento de los espectáculos. Poniendo como ejemplo el Circo del Sol, argumentan que el circo derivará en un espectáculo para élites, muy alejado de la cultura popular a la que ellos dicen dirigirse.

No obstante, muchos argumentos se han demostrado falsos. Como se ha probado en otros países donde esta prohibición se ha aplicado, estos empleos perdidos en el circo, por la desaparición de puestos como adiestrador o cuidador de animales, se recuperan por la aparición de nuevos espectáculos para suplir los que antes realizaban los animales. Los circos que presentan esas idílicas condiciones descritas durante estos días por importantes representantes del sector como el propietario del Circo Quirós no son frecuentes. En el adiestramiento de los animales salvajes, se recurre al maltrato físico, entrenándolos a través de golpes y azotes, o a la restricción de agua y comida con asiduidad. Al acabar el espectáculo, los animales son encerrados en jaulas o pequeños espacios donde difícilmente pueden moverse. En estas mismas jaulas son transportados de ciudad en ciudad. Sin olvidar que cuando son demasiado viejos o inservibles para las tareas que tienen asignadas en el circo, son vendidos a zoos o particulares.

El aumento de la sensibilidad de la población española es una muy buena noticia en este sentido. El sentimiento de que  “en pleno siglo XXI no puede esconderse detrás de las risas el dolor de ningún ser vivo, ya sea humano o animal” -como declaraba uno de los concejales del PSOE en el pleno- está cada vez más asentado en la sociedad. Por muy bien alimentados y cuidados que estén estos animales, siguen viviendo en cautividad. Además, a diferencia de los zoos, estos espacios están mucho más delimitados y no guardan ninguna similitud con aquellos en los que deberían estar viviendo.

Una vida que incluye recorrer con frecuencia la geografía española metido en una caja no es deseable para ninguna especie salvaje y no. Por ello, iniciativas como esta son un gran paso en el camino hacia una sociedad mucho más consciente de los derechos animales. Solo queda que estas leyes se expandan por el resto de ayuntamientos españoles y alcancen otros niveles más altos de la administración. De conseguirlo, se avanzará hacia una mejor educación ambiental, donde el respeto a los animales sea una realidad.

Comentarios

Buenas!

¡Totalmente de acuerdo! Es inconcebible que en pleno siglo XXI sigamos teniendo en España este tipo de espectáculos que degradan a los animales. Ni la tradición ni otros factores deben ponerse como excusa para intentar mantenerlo. Está claro que los animales no se encuentran en su hábitat natural (como sí podría decirse, quizá, de los zoos), por no hablar del maltrato que sufren muchos de ellos. En mi opinión son totalmente innecesarios en estos espectáculos, y claramente otras comunidades deberían tomar ejemplo. Los circos deben evolucionar, como todo, y potenciar otro tipo de números, no el forzado espectáculo animal.

Elisa Puente.

Toda la razón, la mayoría de animales que "trabajan" en los circos aprenden a palos y en unas condiciones horribles. Hay que seguir trabajando para que los animales dejen de estar al servicio del divertimento de los humanos.

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