GlocalPressUrjc

Menú principal

Se encuentra usted aquí

“La Inquisición ejecutaba de media a 200 personas cada año directa o indirectamente"

Entrevista
Culturas
Fermín Mayorga, erudito español sobre la Inquisición
Fermín Mayorga, experto e investigador en la Inquisición Española, aclara las dudas sobre el tan cuestionado tribunal eclesiástico.
La Inquisición española, a pesar de haber sido tratada por muchos historiadores, sigue siendo una auténtica desconocida. La famosa Leyenda Negra que se vertió sobre la Historia de España se cebó en gran medida con este tribunal eclesiástico que perseguía la herejía. Por tanto, para discernir qué hay de verdad y qué de mentira sobre la Inquisición es necesario acudir a un experto en la materia. Y Fermín Mayorga lo es.
Mayorga es un investigador que tiene como segunda casa el Archivo Histórico Nacional de Madrid. En él se dedica a desempolvar los viejos legajos que hablan de los tan temidos “autos de fe”.
 
“La Inquisición ejecutaba de media a 200 personas cada año directa o indirectamente, ya sea en la hoguera, por torturas o en cárceles secretas”, comenta Fermín. También añade que los prisioneros, ante la presión que sufrían, optaban por el suicidio.
 
La Inquisición española se creó en 1478 en el reinado de los Reyes Católicos bajo el nombre del Tribunal del Santo Oficio; y sus primeros años fueron un martillo para aquellas personas acusadas de ir en contra de la fe católica. “Las persecuciones inquisitoriales estaban a la orden del día desde su creación hasta el año 1535, donde se contabilizan el mayor número de víctimas”, detalla el investigador.
 
Los más afectados por la Inquisición fueron los judíos conversos y los moriscos, aunque también eran vigilados con lupa los acusados de bigamia, hechicería, sodomía o blasfemia, entre otras inculpaciones. El caso más sonado fue el auto de fe de Logroño del año 1610 en el que se condenó a las conocidas como “brujas de Zugarramurdi” (Navarra), pero una persecución que llama la atención a Fermín Mayorga es la ocurrida en Fregenal de la Sierra (Badajoz). “En este pueblo extremeño fueron condenados nada más y nada menos que mil personas por prácticas judaizantes”, cuenta con un tono de asombro.
 
Otro de los episodios que investigó la Inquisición española fueron los relacionados con el alumbrismo. Los alumbrados pertenecían a una secta que buscaba el contacto de Dios sin hacer caso a los dogmas de la Iglesia. No obstante, muchos se salvaron de ser procesados por ser del agrado de las autoridades. Un ejemplo fue Santa Teresa de Jesús, alumbrada que se convirtió en santa y de la que Mayorga dice que “sus escritos hubieran sido quemados si no hubieran pertenecido a ella”.
 
La Inquisición en España se prolongó varios siglos y no fue abolida hasta principios del siglo XIX. Si bien acabó con la vida de miles de personas, no fueron menos los tribunales religiosos que se crearon en Inglaterra y en Alemania, que condenaban a todo aquel que no comulgara con la doctrina protestante.
 
En la actualidad, las prácticas inquisitoriales han desaparecido en Occidente; el propio Papa Juan Pablo II pidió perdón por las atrocidades que había cometido el Santo Oficio. Sin embargo, en el mundo del fundamentalismo islamista aún se ven trazas de ese hostigamiento al infiel. 
 
Por ejemplo, El Estado Islámico no duda en asesinar a aquellos que no sean musulmanes en su territorio. Fermín ve en estos actos un recuerdo inquisitorial: “Todos los que maten en nombre de Dios es lo mismo. Tanto monta, monta tanto, la Inquisición como el Estado Islámico”.
 
Desarrollo en Drupal por Suomitech