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¿Hacia dónde va el futuro de los automóviles?

Entrevista
Internacional
Vehículo dotado con tecnología de automatización nivel 3
Sergio Álvarez, doctor en tecnologías de la información y telecomunicaciones, explica el nuevo proyecto en el que está trabajando gracias a su empresa, Treelogic, la cual está innovando en el ámbito de los coches automatizados, buscando un acercamiento de estos a la sociedad, así como proporcionar a esta las máximas facilidades y confianza en las nuevas tecnologías.

El programa de la Unión Europea, Horizonte 2020 se encarga de financiar proyectos de investigación e innovación de varias áreas temáticas siempre dentro del contexto europeo. Cuenta con casi 80.000 millones de euros para los planes que nazcan dentro del periodo 2014-2020. De este dinero casi 3 millones han ido a parar a BRAVE (BRidging gaps for the adoption of Automated VEhicles), un proyecto coordinado por la empresa Treelogic, primera institución española que coordina un proyecto de vehículo automatizado en Europa.

BRAVE es un consorcio de once empresas coordinado por Sergio Álvarez, Doctor en tecnologías de la información y telecomunicaciones y especializado en visión artificial. El proyecto utiliza prototipos de vehículos autónomos con el objetivo de mejorar la confianza de los usuarios. Quieren conseguir “que la gente se sienta confiada, que conducir un vehículo automatizado no sea un riesgo añadido a uno manual, sino al revés”, como explica el responsable.

Lo que hace especial a esta empresa es tanto la visión social con la que ha encarado el proyecto, como el añadido de la visión artificial. En concreto, una de las partes de la investigación es monitorizar al conductor mediante un algoritmo. “Una cámara monitoriza a los usuarios determinando su estado”. Si este está muy distraído o incluso dormido, se generará una alerta en caso de que el coche necesite que retome el control. Esta alerta será distinta si, por el contrario, el conductor ya está atento y mirando la carretera.

La visión artificial también se ocupa de detectar posibles peligros e incidentes en las carreteras, tanto un coche que frena de improvisto, como un posible atropello. Además están desarrollando un sistema que pueda predecir la actitud de un peatón en la calzada y si este puede suponer un peligro. Esto pondría en guardia al vehículo y activaría sistemas de frenado, de sistemas de protección al peatón (airbags en los parachoques),… “Podría, por así decirlo, preparar al vehículo para un posible accidente, ganando unos segundos con este aporte tecnológico”. Con este tipo de avances demuestran su preocupación, no solo por el conductor, sino también por lo que le rodea.

Cabe, por tanto, plantearse las implicaciones éticas y legales de un vehículo sin conductor. Esta fase aún no está completa y es difícil de determinar. Ante situaciones críticas en las que el coche tuviera que elegir entre dos opciones ¿qué haría? ¿Atropellar a un peatón, o esquivarlo poniendo en peligro la vida de los pasajeros? “Ahora mismo no hay una respuesta” contesta el experto.

 

En un consorcio formado por once empresas podría ser difícil determinar los beneficios derivados de la investigación. “Los resultados del proyecto son públicos porque los financia la Comisión Europea, pero cada uno tiene propiedad sobre lo que ha desarrollado. Este tipo de proyectos sirven para generar conocimiento y para introducirse en un sector”.

Pero ¿cuándo podremos utilizar un coche autónomo? El vehículo autónomo, como se conoce, tiene cinco niveles de automatización. Desde el nivel uno, en el que prácticamente no hay ningún sistema de ayuda a la conducción, hasta el nivel cinco en el que es completamente autónomo. “Hoy en día se podría decir que con los vehículos comerciales estamos entre el nivel dos y el tres” explica Sergio Álvarez. “Esto quiere decir que hay sistemas que te ayudan, por ejemplo: sistema de aparcamiento automático, ayuda de cambio de carril o sistemas de detección de peatones”. Todos estos son sistemas en los que tú tienes el control total del vehículo, excepto en un punto, relativamente crítico, en el que el vehículo te ayuda a superar una situación de peligro. “Esto sería un nivel dos-tres”.

El siguiente paso, que es en el que se encuentra el proyecto coordinado por Treelogic, sería alcanzar un nivel tres en el que se pueda ceder el control del vehículo en determinados momentos, haciendo que el medio de transporte maniobre de forma automática si la situación es de riesgo. Una vez conseguido este punto “lo siguiente sería una conducción autónoma completa, pero solo en ciertos escenarios, por ejemplo, si la carretera es un autovía o autopista, si alguna ciudad está preparada y mapeada,...”

Pero, para ver un coche totalmente autónomo habrá que esperar al nivel cinco, aunque aún, siendo realistas, no se puede prever un lanzamiento cercano. Las marcas estiman alcanzar la fase cuatro entre 2025 y 2030.

 

 

 

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